KNOCK KNOCK KNOCK!!!

Adelante... pasa... como si estuvieras en tu casa...

27.6.07

@#%&¡¡¡¡¡ Stressssssss !!!!! @#%&

Hoy he visto que hay un test para determinar si estás bajo una situación de estrés o no.

Puedes hacer la prueba aquí mismo también. Se basa en unos parámetros similares a los Test de Rorchard.

Si eres una persona que no está viviendo una situación de estrés, deberías ver dos delfines surcando los mares.

Si no ves dos delfines, tu nivel de estrés se mide según la desviación delfín-animalqueveas, de modo que, cuanto menos se parece a un delfín, más jodidamente estresado estás.

En mi caso he llegado a una conclusión:

Necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones, necesito vacaciones…

… y las necesito YA!

21.6.07

Los 10 mandamientos del conductor católico

Yo no quería… lo juro… no quería… pero es que me obligan. No quería ponerme más borde. No quería seguir violentándome. No quería continuar en la tónica de los posts de mecagoentolosagrao… Pero es que no me dejan otra. A los seres que habitan el cielo, les gusto más cabreada que recogiendo flores silvestres en el campo entre pájaros cantarines y mariquitas que follan en Peugeots 307.

Seguro que en la Santa Sede, de tan buenos que son, saben que haciendo lo que hacen contribuyen a la fama (?) de mi blog, y como siempre miran por el prójimo (en este caso, prójima)…

No hay alternativa. Tengo que postear sobre ello, o me ahogaré en mi propia bilis (y creo que me queda mucha vida por vivir, y el día que muera, tengo que morir de una manera mucho más digna).

El Vaticano (que no tiene nada mejor que hacer a parte de fomentar las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados, el no avance científico con el tema de las células madre, condenar la vida de una adolescente que se queda embarazada, aleccionarnos con el verdadero concepto de familia, ejercer la pedofilia impunemente, etc., etc., etc., y recoger el Domund) se dedica a dictar un Manual de Comportamiento para el Conductor Católico. Como los diez mandamientos de Moisés, pero en lugar de escritos en tablas, ahora dios (con la d minúscula expresamente) te los manda en formato pen-drive (que hasta dios se moderniza, joder!).

El formato en que se ha pensado me recuerda a un antivirus: hay el producto básico ProtecciónMandamientosConductorCatólico Versión 1.0 (de obligado cumplimiento), y después tienes las versiones mejoradas.

Si compras la versión 1.1, tienes más protección celestial, y si además añades el pack protección total (versión 2.0) ya subes de nivel y pasas a ser indestructible.

Debe ser igual de eficaz que encomendar la salud de tu pc a San Troyano, sin más instalación de software que rezar un padrenuestroqueestásenloscielos cada mañana antes de echar la primera meadita del día y darle al botoncito de la torre, la consola o el portátil.

Como rasgos básicos, antes de entrar en materia de mandamientos, hay que destacar el espíritu que envuelve este código conductivo-vehicular:

Se insta a conducir con prudencia, cortesía y caridad, y se recomienda rezar el rosario.

Vamos a ver…

Lo de la prudencia, ya lo sabemos todos –católicos o no-, y generalmente (fuera de los descerebrados) se suele conducir procurando no matarse en el intento. Los descerebrados que conducen queriéndose matar durante el trayecto, lo mejor es que lo consigan, y cuanto antes mejor, y a ser posible que sea mediante colisión contra una pared (de este modo se evita que se lleven a gente sin culpa por delante –sea gente católica o no lo sea-).
Soy una mala persona. No soy una buena oveja del rebaño del señor.
A los que conducen como maníacos, les deseo paredes del hormigón más duro que exista.

Lo de la cortesía, pues qué quieres que te diga… Yo suelo aplicarlo (soy así de buena, que no de católica, no confundir). Sin embargo, cuando dejo entrar a quien quiere meterse en mi carril, facilito la maniobra de incorporación a la autopista y me detengo en un paso de cebra, y en cambio yo –momento dado- me encuentro un camión parado, pido que me dejen salir y me mandan a la mierda chupándome tres semáforos en rojo, pues como que la cortesía la mando bastante a tomar por saco.
Soy una mala persona. No soy una buena oveja del rebaño del señor.
Enseño el dedo corazón por el retrovisor o hago un gesto lascivo para despistar y facilitar la colisión contra una pared (por aquello de los descerebrados…).

Lo de la caridad sólo se me ocurre que lo digan por aquello de comprarle un paquete de kleenex al tipo de turno que te lo ofrece en el semáforo, por aquello de dejarte enguarrar el parabrisas con aguas fecales y encima soltar la mosca, o por contribuir al Domund.
Pues no. No me da la gana.
Soy una mala persona. No soy una buena oveja del rebaño del señor.
Yo limpio el coche como me da la gana a mí y cuando me da la gana a mí. Los kleenex me los compro en el super. Le doy monedas a un tipo en concreto que vende pañuelos porque me da la gana dárselas, porque me cae bien y no me quedo los kleenex. Y paso olímpicamente del Domund.

Lo de rezar el rosario, es que ya es el acabose. Si rezas el rosario, seguro que dios baja y se convierte en tu copiloto: izquerda segunda frenada larga rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrras! Semáforo rojo peatona vieja bastón rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrras! Trata de arrancarlo Akroon!!!!!!!!!!!!
Soy una mala persona. No soy una buena oveja del rebaño del señor.
Yo prefiero darle caña al reproductor de música y canturrear canciones de SOAD, Rage Against The Machine y otros grupos que seguro catalogarían de ‘satánicos’.

Ahora viene cuando te voy a enseñar el decálogo de marras. Lo he leído, y la verdad, me he puesto a llorar… de la risa, claro.

1.- No matar.
¿Qué? ¿Qué? ¿Y perderme los puntos que me dan por los atropellos y que después puedo canjear por fantásticos regalos como un juego de herramientas para aeromodelismo o un set de manicura de la Stra.Pepis?
Me imagino que se trata de no matar conduciendo, pero no dicen nada de si puede usarse el coche como arma arrojadiza.
¿Engloba esto los coches bomba?
Debería bajar dios y aclararme un par de conceptos.

2.- Que la carretera sea para ti instrumento de comunión entre las personas y no de daño mortal.
¿Cómo? ¿Que en mitad de la carretera hay que ir dando la comunión a los católicos?
No, si ya me veo cogiéndome de la mano con los otros conductores y cantando ‘Hosana en el cieeeeeeeeeeeeeeeeloooooooo’.
Nonononononononononono.
Un instrumento de comunión entre las personas es la comunicación, unas cañas en un bar contando chistes, escuchar a un amigo que pasa por horas bajas…
Además, hay ciertas personas con las que no desearía jamás entrar en comunión (ni en un antro, ni en la carretera, ni nada parecido…).

3.- Que la cortesía, la corrección y la prudencia te ayuden a superar los imprevistos.
Lo que te ayuda a superar los imprevistos es tener las ruedas con una buena presión de aire, haber pasado la ITV, que funcione el ABS…
El resto de imprevistos, se solucionan con pasta (pasando del Domund totalmente…).

4.- Sé caritativo y ayuda al prójimo necesitado, especialmente si es víctima de un accidente.
Claro, si no me lo hubiera dicho el Vaticano, caso de encontrarme un accidente lo primero que hago es patear la cabeza del primer herido con que me tope hasta que se me gaste la punta de las botas, hacer trompos cerca de los coches accidentados para demostrarles cómo se conduce y sobretodo, grabarlo todo con la cámara del móvil y colgarlo en el YouTube.
Menos mal que está la iglesia para aleccionarme y llevarme por el buen camino.

5.- Que el automóvil no sea para ti expresión de poder, de dominio, y ocasión de pecado.
Vamos, que si puedes ir con un 600 sin dirección asistida ni aire acondicionado, para qué vas a ir con un Audi que tenga todas las comodidades.
Y oye, que la ocasión de pecado no la pone el automóvil, la pone la situación y la persona…
Además, es verdad, en el coche no se peca. En el coche solo se folla.

6.- Convence con caridad a los jóvenes, y a los que ya no lo son, para que no conduzcan cuando no están en condiciones.
Lo de convencerles para que no conduzcan mamados o drogados, vale. Lo de hacerlo con caridad, depende. Si se tercian un par de hostias, pues se dan (y no me refiero a esas redonditas y blancas).

7.- Apoya a las familias de las víctimas de accidentes.
Vale. Y que lo hagan también el Estado y las Compañías de Seguros, dando las compensaciones que merecen, y no las mierdas que dan.

8.- Reúne a la víctima y al automovilista agresor en un momento oportuno, para propiciar la experiencia liberadora del perdón.
Si les reúno, lo que voy a propiciar es que yo sienta la experiencia de la hondonada de hostias sobre mi persona, y oye, el instinto de conservación y supervivencia hacen que me lo piense dos veces.

9.- Protege al más débil.
Siempre y cuando el más débil no sea un cabronazo que se aproveche de la apariencia de debilidad.
¿O yo no doy penita nunca?

10.- Siéntete responsable hacia los demás.
Me siento responsable de mis actos, y apechugo con sus consecuencias, tanto si es cuando conduzco como si no.
No me voy a sentir responsable hacia el imbécil que me adelanta a 230 km/h y vuelve a mi carril rozándome los faros delanteros, chocando después contra la pared de hormigón que yo estaba deseando que encontrara.
No me da la gana.
Y ya que estamos en temas de coches, finalmente hay aquello de los ‘accesorios’.

Como accesorios, el Vaticano propone la invocación a San Cristóbal, al Arcángel Rafael, protector de los viajeros, y a la Virgen Santísima. Sin embargo, esto no debe cegarnos y evitar que antes de emprender nuestro viaje nos santigüemos adecuadamente haciendo la señal de la cruz (cruz que pondría yo al lado de unos cuantos nombres en mi lista, empezando por Ratzinger, siguiendo por Bush y otros que no son conocidos…).

El rosario sigue siendo optativo, y también contemplado como otro ‘extra’, ya que la Santa Sede opina que la cadencia que tiene y las respuestas de los acompañantes, impiden que el conductor se duerma.
Sigo sin ser una buena persona. Sigo siendo una mala oveja del rebaño del señor.
Si a mí me insinúan rezar el rosario mientras conduzco, apeo al que me lo diga, y no hace falta que haya una gasolinera cerca… le dejo en mitad de la nada. Sin más explicación. Sin mediar palabra.

Por otra parte, puede optarse por no rezar el rosario y en cambio contemplar las diversas manifestaciones de religiosidad que aparecen junto a la carretera (tales como iglesias, campanarios, capillas, cruces, estatuas, metas de peregrinaje).
Que digo yo, si estás tan atontolinao viendo las maravillas de las construcciones religiosas, lo más probable es que te metas una hostia del copón.
¿Y de quién habrá sido la culpa? ¿Eh? ¿Eh?
¡DEL VATICANO! Por andar jodiendo…

Dicho todo esto, solo me queda comunicaros que mientras escribía este post, la luz se ha ido tres veces (fugazmente, pero lo suficiente como para apagarme el ordenador y mandar a tomar por culo los trozos que no había salvado… he reescrito lo que he podido recordar… es talmente como la canción Tribute de Tenacious D).

Creo que dios está hasta los huevos de que sea mala persona, de que siga sin ser una buena oveja del rebaño del señor… y me castiga…

Y yo, como que me lo paso por el forro, vamos…

19.6.07

Devuélveme la pelota

Me mola más que a un tonto una tiza entrar en mi blog y ver la imagen del anterior post, pero claro, a lo mejor tú te hartas de verla (yo, no).

Estando inmersa en esas disquisiciones mentales, ayer estaba pensando: ‘Akroon, ¿qué vas a postear?’. Se me ocurrió hablar de los raros sueños que recuerdo al despertar, de los trabajos que he tenido… pero de pronto recordé: ‘¡Devuélveme la pelota!’… una anécdota de mi infancia.

No suelo pensar en el pasado y menos en mi infancia. Al menos no de una forma nostálgica, que a más de uno le llenaría la cara a hostias si me los encontrara ahora… pero bueno, al grano.

Debía yo rondar los 10 años más o menos (cuando antes se estudiaba aquello de la EGB). Akroon era una niña muy dulce a quien los mamoncetes de clase gustaba putear en ocasiones (que yo creo que en cada clase de cada colegio hay un par o tres de imbéciles que se dedican a amargarle la vida al personal). ¿Por qué? No sé, pregúntales a ellos.

Los juegos infantiles eran complicados: los niños o bien jugaban a fútbol o bien jugaban a la guerra. Las niñas solían jugar a gomas (esas cuerdecillas elásticas con las que te hacías un lío en las piernas al querer saltarlas).

No sé jugar a gomas (soy más de comba), con lo cual, no podía jugar con las niñas. Y las niñas eran muy ‘reconsagrás’ a veces…

No sé jugar a fútbol. Los días de fútbol, no podía jugar con los niños.

Pedí jugar a la guerra los días que tocaba guerra: me dijeron que no podía porque era niña. Aaaaaaaaaamos a ver: ¿acaso no sé disparar una pistola de índice y pulgar gritando PIÑAO PIÑAO???

Después de una acalorada discusión al respecto, me facilitaron un puesto de enfermera de los dos bandos, pasándome la hora de patio ejerciendo el CHIKI CHAK, CURADO (y cuando no me veían, disparaba algún que otro ¡PIÑAO!).

Entre piñaos y chiki-chaks fueron discurriendo los tiempos infantiles de hora de patio.

Un día, justo antes de la clase de gimnasia, estaba yo jugando con la pelota de básquet que me había prestado mi hermano. Era una hermosa y desgastada pelota de color ocre (nada de las naranjas que llevaba todo el mundo, ¡la mía era ocre!).

Uno de los niños, al que cariñosamente llamaré Orco (simplemente por coincidencia con la primera incinal de su nombre), en connivencia con al que afectuosamente llamaré Ramero (por las mismas razones que el anterior), me robó la pelota después de una canasta. En ese momento empezó eso que a día de hoy me saca tanto de mis casillas como entonces: lo del ni ni ni ni ni niiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii (o en versión de mi tierra, elis elis eeeeeeeeeeeeeeelis), en que se pasan la pelota del uno al otro y yo doy saltos como una gilipollas intentando atraparla.

En un momento de despiste, logré acorralar a Orco en una esquina del patio.
Pese a que yo le sacaba cabeza y media, era una persona pacífica y no solía meterme en trifulcas. No obstante, esa situación estaba acabando con mi paciencia (que te avanzo, es mucha). Ramero desapareció no sé dónde, mientras Orco reía y sujetaba MI pelota debajo de SU camiseta.


Con voz calmada y serena le dije:

- Orco, devuélveme la pelota.

Orco seguía riendo e intentando buscar con la mirada a Ramero, supongo que para seguir el juego del ni ni ni ni ni ni.

Le miré y repetí:

- Orco, devuélveme la pelota.

Orco pasó de mí, mientras se zafaba de mis intentos por recuperar aquello que era mío.

Me acerqué y le dije al oído:

- Orco: voy a contar hasta tres. Si a la de tres no me has devuelto la pelota, te voy a meter una patada en los cojones.

Si esto lo hubiera dicho con voz de Vitto Corleone hubiera sido lo más, pero solo tenía voz de niña de 10 años.

Orco siguió riendo, ajeno a que mi amenaza era una amenaza real y plausible. Supongo que no me creía, porque no solía pasar del ‘ayyyyyyyyyyyyyyyy, jooooooooooooo, es míooooooooooooo!!’… pero claro, todos tenemos un límite.

Miré fijamente a Orco y le dije:

- Uno (caso omiso)

- Dos (caso omiso)

- ...

- ...

- ...

- Tres (caso omiso)

Llegado el momento, sabía que debía ejecutar mi amenaza o jamás me tomarían en serio.

Respiré hondo. Incliné un poco mi tronco hacia delante mientras levantaba la rodilla derecha hacia atrás y tomaba impulso. Miré a Orco. Seguía riendo, ajeno a lo que iba a suceder, mientras sujetaba MI pelota incansablemente debajo de SU camiseta.

En un gesto rápido, mi espalda se puso recta a la vez que mi rodilla derecha se dirigía implacable y veloz hacia la entrepierna de Orco, y con un golpe seco y contundente, perpetré mi venganza.

Orco se quedó blanco, sin respiración, mirándome con cara de asombro, incapaz de comprender por qué esta vez no era igual que las demás.

La pelota cayó (remarco CAYÓ, no ‘la soltó), mientras él hacía lo mismo sobre el suelo del patio.

Tomé mi recuperada pelota.

El profesor de gimnasia gritó ‘¡A LA FILAAAAAAAAAAAAAA!’. Y cuando gritaba a la fila, era a la fila. Orco no podía levantarse, estaba todo acurrucadito en el suelo… criatura…

Ante el temor a que me delatara ante el profe, decidí que tenía que redondear mi venganza asegurándome de que nada malo pudiera pasarme.

Me incliné hacia Orco y le dije:

- Y como digas algo, mañana te meto otra.

Orco llegó tarde a la fila.

El profesor le reprendió.

Orco dijo que había tropezado jugando a fútbol.

Mi pelota jamás volvió a manos ajenas sin mi consentimiento.

… A pesar de ello, soy muy buena persona, te lo aseguro…

15.6.07

Te odio

He visto esta imagen en el blog de Sota, y no he podido reprimir el robársela (con premeditación, alevosía, nocturnidad y escalo…). Y es que al verla, me quedé pilladísima… ja! No quiero hablar de los efectos que me produce. Diré simplemente que ilustra el post de hoy a la perfección (huelga decir que el post de Sota donde salía esta imagen tampoco era precisamente un campo de florcillas silvestres en primavera con los pajaritos trinando).

Te odio cuando me dejas atrapada con tu camión en doble fila, no puedo sacar el coche y solo lo mueves con cara de baboso depravado cuando finjo una sonrisita (e inclino ligeramente mi torso) con mensaje subliminal de uy-mis-tetas-y-yo-tenemos-que-salir-pero-ya.
En mi mundo ideal me acercaría a ti con cara de zorrón, pondría mi mano sobre tu paquete y apretaría hasta que se te salieran los ojos de las cuencas.

Te odio cuando pongo el intermitente para cambiar de carril, decides pasar con tu moto sin previo aviso a mitad de mi maniobra y eres tú el que se caga en mis muertos… TÚ! Debería ser yo quien se cagara en tus muelas.
En mi mundo ideal abriría la puerta súbitamente cuando estuvieras pasando por mi lado y después te pisaría la mano del embrague con zapatos de tacón de aguja y cara de ángel inocente y un ‘lo siento, no te vi’ en los labios.

Te odio cuando te cuelas en la cola del super, con tu olor a vieja, tu peinado de vieja, tus modales de vieja, tus zapatillas de vieja, tu dentadura postiza de vieja, tu hablar balbuceante y lleno de babas de vieja, y te abres camino entre codazos solo porque eres vieja.
En mi mundo ideal te colocaría sobre la cinta de arrastre de la caja registradora mostrando tu refajo al mundo y, tomándote por la cabeza, te pasaría el lector láser de códigos de barras por las cataratas.

Te odio cuando me llamas para increparme para que haga algo que deberías hacer tú, que deberías pensar tú, que deberías ejecutar tú, porque a ti te pagan para ello y a mí no, y no contento con eso, además me lo exiges. Y ni siquiera eres mi jefe, solo eres mi jodido cliente malpagador.
En mi mundo ideal me sobraría el dinero, por lo que optaría por presentarme en tu casa, atarte de pies y manos a una silla, dejarte en pelotas y hacerte tragar 7 billetes de 500 euros sin un solo vaso de agua y te metería alguno que otro por el ojete.

Te odio cuando empiezas a cruzar la calle cuando el semáforo de peatones parpadea en verde, apresurando tu paso el primer metro y pausándolo hasta el hastío a partir del segundo, mirándome desafiante, sabedor de que no puedo arrancar y sonriéndote por dentro.
En mi mundo ideal arranco con un acelerón de vértigo y te embisto sin mala conciencia alguna, y se iluminan en la esquina superior derecha del parabrisas la suma de los puntos que me dan, y obtengo bonus points al pasar por encima de tu cuerpo varias veces haciendo marcha adelante y marcha atrás oyéndote crujir, mientras suena a todo volumen Psycho de los SOAD por los altavoces del coche.

Te odio cuando entras en el ascensor conmigo, con tu pútrido olor a sudor bajobracero rancio, tus poros sebosos y tu aliento ajero, tus ruiditos de desequilibrado mental, tu desconocimiento acerca de la reacción química de mezclar jabón y agua y del placer que supone frotárselo por el cuerpo, no quedándome más remedio que soportarte hasta el 5º intentando no morir asfixiada entre arcadas.
En mi mundo ideal hay una compuerta en el suelo del ascensor cuya palanca de accionamiento solo conozco yo, y la abro, y caes pero te agarras con una mano al borde… y yo te miro a los ojos, te susurro ‘sshhhhhhh’ con una sonrisa de joker y una mirada que de hielo, y piso tus dedos como apagando una colilla hasta asegurarme que tu olor y tú acabáis en el fondo del hueco del elevador.

… Y tú, ¿me odias cuando…?

10.6.07

Vamos hombre, no me jodas...

Momentos en mi vida para usar esta bella frase:
(aseguraros de que no hay niños leyendo. Una de las frases puede ser contraproducente y traumatizante antes de tiempo. Quien avisa no es traidor).

Me dispongo a ir a comer a casa después de una mañana de perros que termina a las tantas. Dentro de una hora y cuarto tengo que estar currando de nuevo. La rueda trasera derecha del coche está pinchada. Tengo prisa. Hay 20 km. desde dónde estoy hasta dónde debo estar dentro de una hora y algo.
Vamos hombre, no me jodas!

Estoy haciendo la siesta en el sofá, con hilillo de baba incluído. Suena el teléfono. Son los del jodido ya.com o el puto ono o la mierda la telefónica para informarme de las ofertas.
Vamos hombre, no me jodas!

Voy por la calle y un chaval de unos 13 años me pregunta si tengo hora diciéndome ‘disculpe, ¿tiene hora?’… de usted!! A mi edad!!!!!! Asco de educación…
Vamos hombre, no me jodas!

Reservé la tardes del viernes con una antelación de unos 20 años (previsora yo) para quedar con una amiga que hace tiempo que no veo. Curro urgente de última hora.
Vamos hombre, no me jodas!

En mitad de la peli, en el momento más interesante, se casca el dvd.
Vamos hombre, no me jodas!

Descubro que los Reyes son los padres.
Vamos hombre, no me jodas!

Me he dormido y llego tarde porque he incluído la música que suena en el móvil como despertador en mis sueños. Ahora sueño con banda sonora y todo.
Vamos hombre, no me jodas!

En el cine, en mitad de Los Otros, se va la luz tres veces. Así, así… rompiendo la atmósfera…
Vamos hombre, no me jodas!

En un restaurante, tomo una aceituna del platito de cortesía que hay en la mesa. Tiene un sabor mentolado. Raro, raro, raro. Descubro al lado un chicle mascado. El chicle es reciente.
Vamos hombre, no me jodas!

Publico este post asqueroso, y no me comentas…
Vamos hombre, no me jodas!

6.6.07

8 cosas que me han dicho que diga...



David me ha pasado esta especie de no sé qué (porque no es exactamente un meme -¿qué es un meme?-, no es un pásalo o la palmas en un día, no es un acertijo…). Grata sorpresa. Agradecimiento gatuno por ello.

Al no tratarse de una cadena maléfica y no pesar sobre mí una maldición por la que se me caigan los dientes y me salgan en el codo (he dicho coDo) a la par de planear sobre mi cabeza la desgracia y la mala suerte eterna caso de no continuar, he decidido que acepto el ‘eso’ y lo hago.

Y yo me pregunto: ¿realmente a alguien le importa que yo (específicamente) nombre ocho cosas sobre mí?

Oigo millones de NOES y algún que otro SÍ temeroso.


Reglas del juego:
1. Cada jugador comienza con 8 cosas sobre sí mísmo.
2. Las que han sido seleccionadas tienen que escribir en su blog sus 8 cosas sobre ellas y escribir las reglas.
3. Al final de tu escrito tienes que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres/blog.
4.No te olvides de dejarles un comentario - que han sido seleccionadas para este juego - y leer su blog.


Dicho ello a modo de preludio...

... ¡Va por ustedes!

1- Me gusta el helado de avellana, el batido de avellana, las avellanas a secas, la Nocilla triple avellana…


2- No suelo negar nada en rotundo porque creo que cuando dices de este agua no beberé, la vida te la echa en la boca a hectolitros (por capullo/a).


3- Un día de estos quiero colgar un cover, y a ver qué pasa. Ya no tengo grupo, pero la mula es infinita para ponerle remedio.


4- Tengo un mundo interior muy intenso (soy piscis, ¡qué queréis!). Me puedo quedar con la mirada perdida en la nada, con cara de idiota y con un hilillo de baba colgando que se va depositando en mi suéter, pero mientras tanto mi mente está en plena ebullición (perdida en una canción, en un paisaje, en alguna historia, viajando aquí y allí…).


5- No me obceco con facilidad, pero cuando algo se me mete entre ceja y ceja, no paro hasta que lo consigo.


6- Tengo una tendencia natural al optimismo y al buen rollo. No me levanto casi nunca con mal pie. Yo no suelo amanecer de mala leche: a mí, en cualquier caso, me joden el día o a veces incluso hasta la existencia.


7- No soy demasiado influenciable y huyo de los extremos como un gato huye del agua, pero siempre estoy abierta a escuchar un punto de vista diferente al mío. Las relaciones humanas (sean del tipo que sean) son algo que me fascina.


8- Estoy en un momento musical jebi shungo de la muerte. Voy dando cabezazos en el coche mientras conduzco, y cantando a grito pelao. Y me da igual que me vean y piensen que estoy loca.

Nota: estoy pensando si lo paso o no lo paso. Y caso de pasarlo, a quién... Este post será debidamente actualizado al respecto. Gracias por su atención (empiezan los anuncios de teletienda).

ACTUALIZACIÓN 10.06.07: Me he estado debatiendo entre el pasarlo o no pasarlo, y me da demasiado miedo vuestra ira... Haré una pregunta al respecto en mi siguiente post...

30.5.07

La Cadena

Aunque a estas alturas de mi vida bloggera ya sea un puto mito, en la vida normal (¿?) sigo siendo una internauta sujeta a recibir e-mails de esos que contienen una historia o un pps con un sortilegio invisible que desata su ira y su tormento sobre ti caso de no enviarlo a 125.658.354 personas en el plazo de una hora.

En su día ya posteé acerca de los pps a mala leche, pero mira, como este tema es como las natillas, pues repito.

Me gustaría a mí pillar por los pelos (nótese que no digo ‘cabellos’) a ése/a que se dedica a hacer collages y montajes de fotos de amaneceres con el powerpoint (con una patente falta de gusto por lo estético y con una carencia de originalidad más que evidente) y a anotar con un asterisco al final de todo frases del tipo:

¡¡¡Rápido, manda esto al menos a 2 personas, o tendrás mala suerte durante un año!!!

Y a partir de aquí, suele incluir una gradación de categorías de felicidad y suerte con las que serás agraciado dependiendo de la cantidad de personas a las que les pases la putada, recordándote siempre al final que caso de eliminar el mensaje sin reenviarlo o simplemente dejarlo en tu bandeja de entrada sin hacerle jodido caso, mil insectos tijerita vendrán a tu cama mientras duermes y te coserán a mordiscos, a la par que tendrás más mala suerte que Marco buscando a su madre durante cierto tiempo especificado vehementemente.

Pues bien, hoy he vuelto a recibir uno de esos.
Y hoy he desafiado las leyes de los pps (de nuevo) y me he pasado por el forro la maldición y las dos velas negras que me van a poner por haberme pasado el pps en cuestión por cierta parte de mi anatomía.

(Imagen de Akroon sujetando un pps -¿?-, en un atardecer a contraluz, levantando la mano hacia el cielo con el pps en ella y diciendo ‘Juro ante Dios que jamás volveré a reenviar un pps’. Música de violines. Fin de la Imagen.)

Este post no es una broma, es una cadena.


¡¡No la rompas!! Ya ha dado la vuelta a mi casa, y el objetivo es que llegue a dar la vuelta al mundo entero, para que así se propague el mensaje de la amistad, del amor y del mandar a tomar por culo los pps chorra.

Es más, que sepas que si lees este post y no comentas en el plazo de 1 hora desde su lectura, tendrás mala suerte durante los próximos tres siglos.

Ahora, pide un deseo… Con todas tus fuerzas…

¿Ya?
Debes hacerlo con fe, como si estuvieras mirándole a los ojos al mismísimo Ratzinger-Z.

Si me haces un comentario, tu deseo se cumplirá en un año.
Si me haces dos comentarios, tu deseo se cumplirá en un mes.
Si me haces tres comentarios, tu deseo se cumplirá en una semana.
Si me haces cuatro comentarios, tu deseo se cumplirá en un día.
Si me haces de cinco a diez comentarios, tu deseo se cumplirá ahora mismo (por difícil que parezca, pero sí).
Si me haces de diez a cien comentarios, a parte de cumplirse tu deseo, decenas de mujeres/hombres (según prefieras) sensuales querrán tener sexo contigo.
Si me haces más de cien comentarios, todo lo anterior se cumple y además ganas bonus points para tu próxima vida cuando te reencarnes.

No rompas la cadena… ¡Pásalo! ¡Comenta!

25.5.07

Soy un puto mito

Resulta que por el blog de un recién adquirido amiguete me he enterado de algo interesante: cuando un desconocido (te regala flores, éso es impulso) entra en tu blog y se dedica a decir 'caca, culo, pedo, pis, no te estoy, vas a la seño, no te ajunto' eso es que eres famoso. Ja!

No le doy la menor importancia en cuanto a la ofensa personal al tipo/a que comentó en mi post anterior, pero no puedo reprimirme en postear sobre ello (al igual que posteé acerca de la emoción de mi primer comentario, antes de ser mundialmente famosa como soy en la actualidad gracias a él/ella).

Lo que me ha encantado, y ante lo que me quito el sombrero, es la lógica deductiva del/la comentarista.

Evidentemente, mi blog puede gustar o no. Lo que cuento, puede tener interés o no. Puede que escriba bien, regular o directamente con el ojete. Y todo eso, se me puede decir en un comentario al que yo contestaré, porque rara vez dejo comentarios sin contestar.

Nadie puede gustar a todo el mundo, y pretenderlo atenta contra la salud mental propia. Puede haber feedback con quién a ti te gusta, y entonces te lo pasas cojonudamente, y puede que no lo haya, y te buscas otro con quien tenerlo.

Pero lo que me parece absurdo es criticar lo que alguien escribe usando argumentos de EGB.

Puede que mi blog sea una chorrada. ¿Y por qué no serlo? Si te divierten mis chorradas, te quedas, si no, te vas a buscar otro que te aporte lo que tú buscas.
Pero lo que me flipa en colores es el hecho de que el que mi blog sea una chorrada (a criterio de algunos, a quienes respeto como a cualquier otro ser humano) sea un elemento que conlleve necesariamente a que yo sea lesbiana, lo cual me hace deducir que de ser heterosexual tendría un blog de puta madre (dios... no era yo heterosexual???...).

Es bien sabido que los gays y las lesbianas son unos mierdas en lo que a creatividad se refiere. Si no, qué decir de Freddy Mercury, Oscar Wilde y tantos otros. Si hubieran sido heterosexuales, ¡otro gallo hubiera cantado!

Sea como fuere, bienvenidos los que vayáis a comentarme de este modo a partir de ahora, porque con vosotros alcanzaré la gloria blogger... es el precio de la fama.

21.5.07

Los ecos del silencio

Tengo un buen oído para la música, un buen oído para los pequeños ruidos molestosos, un buen oído para conversaciones en un entorno ruidoso… Pero soy nefasta para discernir una canción en el hilo musical de unos grandes almacenes y para determinadas conversaciones.

Creo que se trata de frecuencias que mi oído no percibe. A lo mejor soy alguna clase de super-heroína y no me he dado cuenta y esas frecuencias son mi kriptonita particular… Aunque me parece poco probable.

Hay personas con una frecuencia de voz que se me hace ininteligible: les escucho, atentamente, pero el menor ruido ambiental devora sus ondas acústicas y sólo capto una especie de jhasdf fejwvfh dsa mañana fhdash f hasehf dsa fduiash fdsah cuando jfjdereuuir, fush o tal vez nhcvdusihfrwe. El problema es la reacción ante esto.

Si hay confianza, increpas: '¿qué dices?', y acercas la oreja como una vieja de pueblo con su trompetilla en mano. Generalmente sigo sin captar qué dice, por lo que suelo comentar ‘¡¡¡que no te oigo!!! ¿¿¿qué dices???’, y o bien elevan el tono, o bien vocalizan mejor y al mismo tiempo que centro mi atención en su voz, intento leer sus labios.

Si no hay confianza: se suele recurrir al asentimiento con la cabeza y la sonrisa de gilipollas. Generalmente, por casualidades de la vida, es muy posible que haya una pregunta implícita entre tanto jeroglífico auditivo, de la cual se espere una respuesta. Y ahí estoy yo, con mi sonrisa profidén, y asintiendo con la cabeza. Resultado: parezco gilipollas.

Peligro: que tu interlocutor, un tipo feo, seboso y maloliente que aguantas sólo por imperativo laboral, te esté diciendo ‘y si acaso, ahora nos vamos a un hotel y te echo tres polvos seguidos para que goces, perra’. Y tú ahí, asintiendo con la cabeza y con sonrisa de imbécil.

Aunque, la verdad, hay veces en las que es muchísimo más provechoso no oír nada y obviar contenidos insulsos de conversaciones vacías… ¿o no? Casi nadie aprecia el valor del silencio, y hay silencios más llenos que mil palabras...

11.5.07

La Caperucita Roja

Se estrena hoy un nuevo apartado: Cuentos Remasterizados...

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Caperucita Roja, Kape, como solían llamarle los amigos, era una jovencita de vida alegre, con una abuela que trabajaba como Streaper de la Tercera Edad en los festivales findesemaneros de la residencia de ancianos y con una madre preocupada por los devaneos de su hija.

La madre de Kape fue madre soltera en tiempos complicados para esa condición. No obstante, con su pluriempleo (dependienta de Todo a 100 por las mañanas y Sexadora de Pollos por las tardes) logró ir sacando adelante a su hijita.

Una tarde, la yaya de Kape llamó a su hija al móvil para pedirle que le prestara algo de sombra de ojos, unas pestañas postizas y el carmín color rojo fuego. Tenía actuación por la tarde a petición de unos compis de residencia que habían logrado hacer una colecta después de meses ahorrando de su pequeña pensión de jubilación el dinero que se gastaban en el poleo-menta de las 6 de la tarde.

La madre de Kape preparó un neceser de color dorado y con gran floripondio en la tapa y colocó dentro unas sombras de ojos negras y azules, la barra de labios rojo fuego, unas pestañas postizas y un par de condones (por si la yaya ligaba, que no le pegaran bichos, que a esas edades son muy malos), ah! sí, y una jarrita de miel.

-Kape, niña, llévale esto a la yaya, que esta tarde tiene trabajo y se le han acabado los potingues. Sobretodo, no te me entretengas por el camino, que ya te conozco y a la que te dicen dos linduras te me pones muy tonta y me pierdes los papeles.

-Que no maaaaaaaaaaama, que iré directamente a la residencia y no me entretengo. Además, tengo hora en la pelu para que me hagan las mechas y en la esteticién para depilarme las ingles.

Kape se vistió con sus vaqueros ajustados, sus bailarinas negras, su top negro con escote en V y su caperuza roja con una lengua de Rolling Stones estampada en la parte de atrás.
Se encaminó hacia la residencia de la yaya mientras iba entonando Welcome to the Jungle de los Guns’n’Roses y B.Y.O.B. de los SOAD.

Al doblar la esquina, estando Kape a medio camino de la residencia, apareció un lobo feroz al que todos llaman Wolfie.

Wolfie le preguntó a la chiquilla:

-¿Dónde vas con ese neceser tan fashion digno del Badulaque de Apu?

-¿Y tú, cómo puede ser que siendo un lobo hables?-contestó Kape con desfachatez.

Wolfie se quedó flasheado.

-Cosas de la ingeniería genética y los experimentos farmacéuticos… De todos modos, niña, ¿dónde vas tan contenta?

-Voy a llevarle a mi abuela una par de cosillas que necesita para el show de streaptease de la residencia que hace esta tarde.

-¿La residencia de ancianos ‘A la vejez, viruela’?

-Justamente ésa.

Wolfie pensó que no estaba demasiado lejos de dónde se hallaban. Se despidió de Kape, y se encaminó hacia el hogar de la 3ª Edad.

Un Policía Nacional del lugar, a quien solían llamar Madero, oyó la conversación, y conociendo los antecedentes policiales y penales de Wolfie, puso rumbo hacia la residencia con su moto.

Kape, desobedeciendo las instrucciones de su madre de no entretenerse por el camino, se paró en una cafetería a tomarse un irlandés, fue al centro comercial a comprarse un wonderbra y jugó un rato a la máquina tragaperras de un bar mientras se tomaba una mediana.

Finalmente, llegó a la residencia. Fue a la habitación de su abuela para llevarle los enseres que precisaba para su actuación, y al abrir la puerta, la encontró con la sábana tapada hasta las pestañas metida dentro de la cama.

-Yaya, ¿pero qué haces en la cama? ¿No tienes streaptease hoy?

-Ay, hijita, es que no me encuentro muy bien…

-Ya lo veo… no tienes demasiada buena cara… Yaya, ¿Cómo es que tienes tanto pelo? Vale que si no te depilo el bigote y las patillas pareces la Pantoja, pero joder, yaya, estás muy rara…

-Ay, niña, quita quita. Esto es cosa de Corporación Dermoestética, que fui para que me hicieran la depilación láser y no es la ganga que parece… a parte, estos pelajos, son para calentarte mejor al abrazarte en invierno.

-Aaaaaaah… pues vaya con los de Corporación Dermoestética… Pero yaya, ¿qué ojos más grandes tienes hoy, no??

-Calla calla, niña. Ayer tuve que ir al oftalmólogo a que me revisara las cataratas, y no sé qué me echó en las retinas que se me echan los párpados para atrás. Además, los ojos así, son para verte mejor.

-Joder con el médico de los ojos. Igualmente yaya, te veo los piños desmesuradamente enormes… ¿cómo es que hoy los tienes tan grandes?

-Ay, hija, es que mi compañera de cuarto y yo nos hemos confundido con los vasos donde ponemos la dentadura postiza por la noche. Mira, mira, acércate…

Kape se acercó a Wolfie para mirar la prominente y errónea dentadura postiza de la yaya, y… Aaaarf! Wolfie abrió sus fauces para fagocitar a Kape.

En ese instante, se abrió la puerta de la habitación y entró un celador de la residencia vestido de cazador (estaba haciendo un show con otros tres celadores al estilo Village People). El celador le hizo una llave de judo a Wolfie metiéndole la cabeza en su propio culo (o sea, dejándolo más o menos como una pescadilla, pero al revés). Al instante, apareció Madero pistola en mano, y esposó como pudo (dada la postura) a Wolfie, llevándoselo rodando a comisaría para la oportuna denuncia y posterior procesamiento del sujeto.

Kape se quedó prendada del celador que le había salvado la vida, pero a la vez estaba preocupada por su abuela, ya que si Wolfie estaba en su habitación, ¿dónde estaba la yaya?

El celador le informó de que su abuela estaba en su camerino, enfundándose el liguero de piel y practicando los últimos toques con el látigo antes de salir a escena, mientras esperaba ansiosa los potingues que debía llevarle Kape.

Nieta y abuela se reunieron, y la yaya ejecutó la mejor performance de streaptease de su vida, razón por la que un viejo millonario llamado Mr. Burns se prendó de ella y la pidió en matrimonio. La yaya dijo que de casarse nada, que prefería arrejuntada, que el amor no necesitaba papeles. La madre de Kape la hizo recapacitar y casarse, ya que Burns no tenía hijos y estaba bastante chocho, y era una vía para terminar con el pluriempleo de dependienta-sexadora.

La yaya y Burns se casaron y comieron puré de perdices (las dentaduras no daban para comerlas en otro formato).

La madre de Kape abrió una tienda de alta costura y dejó el pluriempleo.

Kape y el celador se enrollaron, fueron a los mejores conciertos de rock, fumaron petas, bebieron tequila y tiempo después decidieron formar una familia. Tuvieron quintillizos: 4 niños y 1 niña. En su primer Carnaval, los 4 niños se disfrazaron de Village People, y la niña de Caperucita Roja.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado…

3.5.07

EL ORIGEN DE LA HUMANIDAD

Darwin estaba equivocado de plano. Éste es un hecho incuestionable e inapelable y místicamente demostrado (que no científicamente, pero ¿qué es la ciencia al lado de la mística? Nada, una broma cósmica y punto pelota).

Evidentemente, el origen del ser humano es la transformación metamórfica del barro divino en carne humana, eso sí, sin ombligo (que como es hueco, y por ende tiene ausencia de carne, no se metamorfoseó –porque no había barro que valiera-… ésta es la explicación con total rigor).

Seguro que Dios gritó ‘¡A metamorfosearse!’, y la metamorfosis se hizo, al estilo Power Rangers pero rollo Edén y tal.

Lo que pasa es que Adán y Eva, padres indiscutibles de todos nosotros, (lo cual revela que toda la humanidad somos unos depravados porque nos acostamos con nuestros hermanos primigenios) se aburrían tremendamente en el Edén, con tanta vegetación y tanto no hacer nada y tanto andar en bolas (no tenían programas culturales como Dónde estás Corazón, Hormigas Blancas, Dolce Vita, etc). Un día, Eva, que era muy pérfida (como todas las mujeres), decidió que quería darle alegría a su cu-cu y al cu-cu de Adán, y echaron un casquete (eufemísticamente comieron una manzana, pero seguro que se comieron otras cosas).

Dios pilló un puteo del copón. Y lo pilló porque como Dios está compuesto por partículas del no-ser y es un ente etéreo que está en todas partes (eso del omnipotente, omnipresente y omnívoro), se percató de que no tenía cu-cu, y consecuentemente, no podía darle alegría ninguna.

Supuestamente fue la serpiente, que pululaba por allí en el manzano, la que le dijo a Eva que comiera de la manzana prohibida. En realidad las cosas no fueron así. Dios les dijo a Adán y Eva que podrían pasarse el resto de la vida tocándose la barriga (y sólo la barriga).

En un principio, parecía un buen plan. Es como si les hubiera tocado el sueldo del Nescafé multiplicado por infinito y para siempre jamás. Pero una vez asimilado el premio y tomada conciencia de lo que significa no dar palo al agua sin nada más que hacer que dedicarse a la vida contemplativa retozando entre matojos sin poder mirar el cu-cu del acompañante y sin tener tele que les distrajera de la llamada de la carne, la cosa cambiaba.

Dios era muy de poner condiciones y hablar en metáforas en esos tiempos. Adán y Eva eran algo cortos, y andaban con la primavera revolucionada hasta el entrecejo.

Dios dijo: NO COMERÉIS EL FRUTO DEL ÁRBOL PROHIBIDO. (Traducción: no os podéis dar gusto en el cu-cu, ni solos, ni el uno al otro).

Eva dijo que la serpiente la había tentado, y que sucumbió a comer la manzana. Traducción: Eva estaba muy p’allá por el estado primaveral en que se hallaba inmersa permanentemente, y oía voces (que atribuyó al primer animal que vio colgado del árbol) que le decían que jugara con su cu-cu y con el cu-cu de Adán. Para acallarlas, decidió darle alegría a sus respectivos cu-cus y enseñarle a Adán que las partidas de parchís que jugaban eran aburridísimas comparadas con lo del cu-cu.

Adán, que pensó que estaba hasta los cojones de jugar al parchís con bayas y arándanos, y dado que también estaba más que primaveral, pensó que si jugaban bajito, Dios no se enteraría.

¡Error! Dios es omnipresente, ergo, lo vio todo. Y se jodió de rabia porque él no tenía cu-cu ni Eva con quien jugar, con lo que, como un niño malcriado, decidió pinchar la pelota. Si no jugaba él, no jugaba nadie.

Llegados a este punto, le dijo a Eva que era un zorrón verbenero, y que ya estaba bien de tanto cu-cu y tanta alegría. Les retiró el premio del sueldo Nescafé y les castigó a ganarse el pan con el sudor de su frente (que ya podría haberles castigado de rodillas y de cara a la pared). Sudaron a mares, y cambiaron el sudor por dinero, y con ello, fueron sobreviviendo con hijos que se mataban entre sí y otras lindezas.

Adán siempre culpó a Eva de haber perdido el sueldo del Nescafé, y al final pidió el divorcio. Dios ya había creado a los abogados por esos entonces. El abogado de Eva le reclamó al de Adán el 50% de su sudor como pensión compensatoria. Adán, que estaba hasta los cojones de todo, dijo que le daba igual y que mientras jugaran de vez en cuando con sus cu-cus, se podía llevar lo que le viniera en gana.

Pasado mucho tiempo, Dios, que estaba muy aburrido en el Paraíso eterno, decidió que a pesar de no tener cu-cu, quería tener un hijo, y siendo omnipotente, resolvió preñar a una jovencita a través de una paloma blanca, previa anunciación mediante ángel.

Cuando María contó la historia a su marido, éste la quiso incapacitar e internar en un psiquiátrico (supuso que le habían pasado jaco chungo). Le hicieron a María una prueba para detectar estupefacientes en sangre, y la Guardia Civil de la época la interrogó extensamente.

Los resultados analíticos no fueron concluyentes, pero como José amaba profundamente a María y era muy crédulo, decidió que criaría a ese hijo como si fuera suyo, aunque se sintiera algo puto (de ahí lo de padre putativo).

Nació el crío. Creció y se convirtió en un tío muy enrollado, de lo más desprendido y bastante rojillo, la cual cosa cabreó profundamente a los judíos y a los romanos, que decidieron clavarle en una cruz (que hubieran podido clavarle un par de hostias, y andando, pero no, los romanos eran muy suyos…).

Y desde entonces, todos nos ganamos el sueldo con el sudor de nuestra frente y cargamos con nuestra cruz a cuestas… eso sí, de vez en cuando lo compensamos dándole alegría al cu-cu.

Cosas de la historia sagrada…

12.4.07

AUTOSERVICIO DE LAVADO


Suelo llevar el coche a lavar. A un lavado automático... Me lavan el coche, me piropean y me hacen la pelota. Y todo por un abono anual. Es fantástico. Peeeeeeeeero, nada que ver con la increíble experiencia del lavado con agua a presión hecho por uno mismo en una estación de servicio, a 1 jeuro cada paso:


1) agua caliente con jabón, 1 jeuro;
2) aclarado, 1 jeuro;
3) abrillantado con agua osmotizada, 1 jeuro. Y, ¿qué coño es el agua osmotizada???? OSMO me suena a nombre de hombre finlandés, y TIZADA me suena a combinado alcohólico exótico del América del sur.

Esto lo hice el domingo (domingo de gloria, o de resurrección, o de muerte por clavos o lo que fuera... no sé, el domingo en definitiva).

Los pajaritos (hijos de la grandísima p... pájara) se habían cebado (me refiero a que habían llenado abundantemente sus pequeños estómagos, propiciando después evacuaciones de tamaño mayúsculo) y habían dejado mi coche a topos. Cuando vi el coche, me pareció recordar que era liso y no con topos, así que, deduje que era mierda.

El túnel de lavado estaba cerrado (también tienen derecho a hacer vacaciones), y mi parabrisas estaba infestado de mierdas de paloma.

Por seguridad, tenía que lavarlo. Estoy convencida de que ir circulando con tantas mierdas de paloma en el parabrisas es una infracción grave del código de circulación y de estética nacional, y que te sancionan con multa de cientos de euros y de 3 a 7 puntos del carnet. Como soy una persona consecuente, responsable y escasa de efectivo, para evitar la sanción y cumplir con mi deber de ciudadana debía lavar el vehículo cuanto antes. Recuérdese que he dicho que el túnel de lavado estaba cerrado.

Pensé en hacer lo que otra vez (y que sale gratis, pero es una guarrada): ir a una gasolinera, aprovechar para meter aire en las ruedas, y con el grifito del agua (recordad: gratis, gratis, gratis) ir mojando el coche. Se necesita una gran dosis de paciencia (el chorro de agua no tiene presión ni cabreándolo), hacerlo a altas horas de la madrugada (hay un solo tipo en la gasolinera y está franqueado por cristales blindados; no va a salir para decirte que no gastes el agua... y hay menos gente que te mirará raro...), y no tener un chino al lado que quiera hinchar las ruedas de su bicicleta.

Anécdota: una vez que hice este proceso de mojado gratuito (por necesidad ocular: no veía un pijo por el parabrisas), estaba yo junto a MMM poniendo aire a las ruedas, y se acercó un chino con su bicicleta. Ni corto ni perezoso, se puso cerca de la parte trasera del coche y decidido tomó el grifito del agua. Quitó el tapón de la válvula de la rueda delantera de su bici. Yo pensé 'tío, esto es agua...'. Pero él estaba tan decidido... Al verle tan resuelto, pensé ‘los muy joíos, a ver si va a ser que en lugar de aire, a las ruedas les ponen agua porque cuesta más que se pinchen o algo… o porque lo dijo Confucio…’. El chino tomó el grifito, lo puso sobre la válvula y apretó. Gritó ‘AGUAAAAAAAAAAAA!’. En ese momento deduje por mí misma que Confucio jamás dijo nada acerca de llenar de agua las ruedas de bicicleta, y que seguramente el chino, al verme poniendo aire, supuso que la otra manguera también era de aire. Le dije ‘sí, es agua. El aire lo tengo yo. Ahora cuando acabe, te lo doy, vale?’. El chino me miró, sonrió, y exclamó otra vez con cara de asombro AGUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA’. Yo le dije ‘sí, es agua. Tú agua ruedas, no. Aire, ruedas. Aire, yo. Ahora tú esperas. Yo acabo. Doy aire a ti. No agua, aire. Esperas. Yo doy.’. Todo ello oportunamente acompañado de una dosis de mímica y de vocalización excepcional. Esperó. Acabé. Le di el aire. Sonrió. Dijo ‘AIREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE’. Le dije ‘Sí, aire. Tú poner en ruedas. Ya está.’. Volvió a sonreír. ‘AIREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE’. Ostiassssssssssssss, que ya lo sé! Pero verle tan feliz me enternecía… Fin de la anécdota.

Este método es lento y asqueroso, porque logras formar una especie de fango, pero si lo acompañas del movimiento del limpiaparabrisas te soluciona temporalmente la visibilidad.

Había oído, casi como un mito, que existían unos lugares donde metías monedas como en una tragaperras y limpiabas tú el coche.

Se me hacía de lo más estúpido, porque con un cubo y una esponja, no meto jeuros y lo lavo también. Pero mi ignorancia radicaba en la presión… el agua a presión… Diosssssssssss, qué experienciaaaaaaaaaaaaa!!

Para no extenderme demasiado. Fui a una gasolinera que intuía que tenía este invento. Lo tenía. Aparqué el coche en esa especie de cubículo abierto. A un lado estaba la máquina para meter los jeuros. Delante, un aparatito tipo kärcher.

Le dije a MMM que pusiera el jeuro. Lo hizo. Con lo que no contaba yo era con que el agua salía a los dos nanosegundos. La manguera, que estaba depositada en un receptáculo cilíndrico, empezó a elevarse como por arte de magia. Durante unas décimas me vi siendo Miss Bean, corriendo detrás de una manguera que bailaba como una serpiente al son de una de esas cosas que tocan los que las encantan. Gracias a dios (y a mi rapidez de reflejos), eso no sucedió, y la pillé al vuelo, así, con chulería… como haciéndolo aposta.

Jo-derrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr! Esa presión, ese jabón, ese ver saltar las mierdas de pájaro… y todo sin ningún esfuerzo gracias a la presión del agua! (empieza a sonar como un anuncio de la teletienda, verdad?). Las llantas, como los chorros del oro; el parabrisas, niquelao… Sin esfuerzo…

Ese goce extremo valía 1 jeuro… 1 solo jeuro.

No podía pararme ahí. No señor.

Por otro jeuro, podía aclarar el coche… oooooooooooooooh, síiiiiiiiiiiiiiiiii…

Y lo hice.

Del abrillantado con agua osmotizada pasé. Me pareció una experiencia demasiado intensa para ser la primera vez.

El broche de oro lo puso la máquina estratégicamente situada frente a los boxes de lavado. MÁQUINA DE BAYETAS. 3 BAYETAS 1 JEUROS. ¿Quién puede resistirse a eso??? ¿Quién?? NADIE!!!!

Caí… lo reconozco. Caí en la tentación y pequé. Compré las tres bayetas que salían mediante un mecanismo que hacia voltear un rodillo… Tres bayetas (de mierda, pero bayetas) con las que secar los cristales…

Claro, no es como el túnel de lavado, nadie me hace la pelota. MMM me iba soltando piropos y frases obscenas, pero claro, no me hacía nadie la pelota. Pero la satisfacción del trabajo hecho con las propias manos… eso no tiene precio…

Probadlo. Es una experiencia inolvidable. Y procurad que no haya ningún chino en bicicleta, porque con la presión que tiene esto, la rueda se le pone por montera oriental…!!

4.4.07

Mi Buenos Aires querido… Capítulo 3º


7 de agosto de 2005

Después del magnífico recibimiento que nos hizo la ciudad con solo aterrizar, nos esperaban 22 días de sitios por ver, gente por conocer, experiencias que vivir… Como ya dije, no planificamos nada. Caímos en Buenos Aires con reserva de hotel para 3 noches. El resto, a lo que saliera.

Nos despertamos esa mañana del 7 de agosto, eufóricos, felices, excitados por la novedad y sorprendidos porque pese a la lejanía, nos sentíamos tan en casa.

Desayunamos en el hotel. Claro, como el desayuno está incluido en el precio, es obligatorio ponerse hasta el culo, haya hambre o no haya hambre. Eso es lo de menos.

Dicho y hecho. Hasta las trancas de tostadas con mermelada de durazno, tostadas con mermelada de damasco, tostadas con dulce de leche, tostadas con jamón york, tostadas con tostadas… más zumo de naranja, zumo de piña, zumo de vaca con café…

Vámonos a descubrir mundo! Y fuimos.

Ese día fuimos hacia Recoleta. Nos habían dicho que era un barrio muy bonito (evidente, vive la gente bien, ¿cómo no va a estar bonito?... hay que ver…).

Desde nuestro hotel, cerca del Obelisco, nos fuimos en el Tren de San Fernando (un ratito a pie y el otro andando) hacia Recoleta, plano en mano, cámara en bolsillo con cremallera (para evitar a los amantes de lo ajeno) y mochila a la espalda (yo no salgo sin mi Kit de Supervivencia).

Andamos, andamos, andamos, andamos, andamos…

Vimos un mercadillo en la plaza de Francia, creo que era… tal vez me equivoque de nombre, no lo recuerdo.

Exploramos el mercadillo, caminamos entre la gente, nos mezclamos entre los transeúntes… Era tarde, más de las dos de la tarde. Sí, habíamos desayunado a dos carrillos, pero sí, lo habíamos hecho muy temprano, y con lo que habíamos andado, ya estaban todas las calorías más que quemadas (estarían ya chamuscadas a mi parecer).

¿Dónde comemos? ¿Dónde hay un restaurante aquí?

Pese a que teníamos justo al lado una avenida pequeña llena de restaurantes y con un multi-cine delante, no nos habíamos percatado de ello, por lo que corríamos el grave riesgo de fenecer de inanición (o sea, empezar a comernos los mocos para tener algo que echarnos a la boca).

Vimos una pareja con un niño de unos 7 u 8 años… ¿les preguntamos? Y lo hicimos.

- Disculpen, ¿hay algún restaurante por aquí cerca?
- Sí… ¿españoles?
- Sí- gran sonrisa nuestra, gran sonrisa suya-, estamos de vacaciones acá.
- Oh! Bárbaro!!! ¿De dónde son?
- De Barcelona.
- Yo estuve una vez en el Puerto de Barcelona, qué espectaculaaaaaaaaar, me encantó…

Empezamos a hablar. Nos oyeron hablar dos palabras en catalán entre nosotros, y nos pidieron que les dijéramos cosas en catalán, que les sonaba re-lindo, que no entendían nada, pero que les parecía de lo más interesante que habláramos dos idiomas madres.

Que si esto, que si lo otro, que tal que cual Pascual…

Nos recomendaron el restaurante (La Caballeriza), nos recomendaron el vino (Malbec), nos recomendaron ver una película (Elsa&Fred), nos recomendaron la comida (bife de chorizo y asado de tira)… Y acabaron dándonos su e-mail (y nosotros les dimos los nuestros), diciéndonos que les escribiéramos desde un Locutorio para irles contando que tal nuestra aventura por Argentina.

Eran ya las tres o las tres y algo. Una hora en plena calle hablando con una pareja y su hijo, a los que acabábamos de conocer por haberles preguntado por algún restaurante de la zona. Me encantaba.

Nos despedimos con besos y pseudo-abrazos, nos recordaron que les escribiéramos y nos quedamos con una sonrisa estúpida en la cara como de niño al que los Reyes le han traído ese juguete tan ansiado.

La Caballeriza.

Bife de chorizo, asado de tira, malbec.
Diosssssssssssss, en mi vida he comido una carne tan rebuena!

Yo soy de comer poco, por naturaleza y desde pequeña, pero en Argentina, comía como una auténtica cerda, y tenía un hambre constante y voraz. MMM alucinaba en colores.

Salimos felices, contentos por la experiencia y por el vino. Los camareros en el restaurante eran un encanto. Toda la gente con la que habíamos tenido contacto había sido de lo más amable, algo a lo que no estábamos acostumbrados (desgraciadamente).

Nos dirigimos hacia el mercadillo otra vez.

Suena una guitarra eléctrica. Una batería. Parece que un bajo. ¿Música en directo? Sí. En plena plaza, en el césped, el INDIO CHAMÁN POWER TRÍO.

Qué buenos eran! Nos quedamos escuchándoles cerca de una hora y algo. Hasta que empezó a oscurecer.

Preguntamos a un hombre acompañado de su mujer dónde podíamos tomar un colectivo que nos llevara hacia el hotel.

- ¿Españoles?
- Sí –sonrisa-.
- ¿De dónde?
- De Barcelona.
- Ooooooh, me encanta Barcelona!! He estado algunas veces!! Las Ramblas, qué bello lugar!!!

Y bla bla bla bla… Otro tanto charlando con ese hombre, encantador, que acabó dándonos una tarjeta suya para que fuéramos a ver no sé qué.

Volvimos a la zona del hotel. Cenamos donde la noche anterior. Como en el otro restaurante, la gente era atentísima y un encanto.

Decidimos hacer caso a Lucio y Tete (la pareja del mediodía) e ir a ver la película (elegimos el Cine Metro -creo que ése era el nombre… está cerca del Teatro-).

La película nos gustó, pero el cine era de los que a mí me gustan, era de esos cines añejos, de una sala o dos, con acomodador, con tríptico a la entrada… Fue fantástico…

No sacamos ni una sola foto, pero sacamos conversaciones fantásticas en mitad de la calle con gente que no conocíamos de nada. No nos guardamos ninguna foto, pero guardamos el recuerdo de esa sensación maravillosa de estar arropado por la gente, y nos quedó una bonita amistad que mantenemos a base de e-mails desde aquél 7 de agosto de 2005.

Nos acostamos. Nos aguardaba el día 8 de agosto…

26.3.07

... 15 (menos una) RAZONES POR LAS QUE HOY HE DICHO ‘MIERDA!!’


1.- Este fin de semana he estado en cama con gastroenteritis: con su fiebre, sus retortijones, su camisita y su canesú. Mierda!

2.- Hoy me he levantado a las 7 de la mañana y he llegado al curro a las 11 y media: cuando los astros (y algunos gilipollas al volante) se alinean en mi contra, no se puede hacer nada. Mierda!

3.- Cuando he llegado a los juzgados, intentando buscar un hueco para aparcar entre mil obras y trece mil capullos, un (simpático, majete y coleguilla) motorista me ha advertido de que tenía una rueda trasera pinchada. Mierda!

4.- He intentado llenarla para llegar por lo menos a los otros juzgados. Lo conseguí, soy una campeona. Pero tengo la rueda pinchada y mi casa está a 20 km. Mierda!

5.- Juicio con retraso. Salgo tarde. Llamo al Sr. RACC para que me venga a cambiar la rueda (no iba yo vestida para esos menesteres en ese momento). Tiempo de espera: media hora, tres cuartos. Ya son casi las dos. A las cuatro tengo que estar en el despacho currando otra vez. Mierda!

6.- Me pongo System of a Down, que me relaja mucho (jejeje), y espero. Bip bip bip. Mensajito. ‘Sra. Akroon, el servicio mecánico va a tardar un poco más de lo previsto. En breve le avisaremos de la nueva hora. Disculpe las molestias’. Mierda!

7.- Llega el Sr. RACC. La rueda cuesta de salir, pero al final sale. Pone la de recambio. Guarda la otra. Sonrisita, firmita, y adiós. Me voy a comer algo (eso sí, nada que lleve fibra, que estoy malita) y a currar. Ya son casi las tres. Mierda!

8.- Ya que estoy puesta, y que por la tarde tengo que ir a pasar la ITV (por si mi día no estuviera ya completo sin ello), paso por el puesto de LOS SRES. EXPERTOS EN RUEDAS QUE ME TRATAN SIEMPRE TAN BIEN Y ME HACEN PRECIO Y TODO. Pienso: nada, esto lo recauchutan o como se llame, me sale por dos chavos, y pongo (bueno, me ponen) la rueda otra vez. Jodo!! El Sr. RACC se había dejado la tuerca de seguridad puesta! Mierda! (no se ha caído en 20 km. la campeona… no tan mierda…).

9.- Sacan la rueda, la examinan, me dicen ‘ps, ps… ven! Mira… esto no tiene arreglo’. A parte del clavo que tenía clavado, una raja del copón que hace la rueda irrecuperable. ¿Cuánto me va a costar esta broma? Mierda!

10.- El tío majete de LOS SRES. DE LAS RUEDAS me dice que me pone una de segunda mano que esté como la mía. Le digo que vale, que es muy majete, y que igualmente, cuánto me va a costar. Me dice que de 20 a 40 jeuros. Mieeeeeeeeeeeerda… (en tono menos Mierda!! que las anteriores, claro está).

11.- Me cambia la rueda, me pone la de segunda mano, me guarda la de recambio, la tuerca de seguridad, me hace mechas, me pone los rulos, me maquilla para ir de fiesta y me cose tres botones sueltos de la chaqueta. ¿Cuánto es? 30 jeuros. Vale. Ostias! Tengo 2 jeuros!! Mierda!

12.- Da igual, son majetes, si es menester, me fían. Pero yo soy mujer previsora, y tengo un departamento especial en el billetero donde cuando tengo dos chavos, los meto para esos ‘casos de emergencia’. Y voy acumulando sin revisar lo que tengo (que así, a veces me llevo sorpresas de las buenas…). Departamento de FONDOS RESERVADOS DE AKROON = 30 jeuros. Me quedo solo con 2 jeuros encima. Mierda!

13.- Me voy a casa, a comer de una puta vez. Son las tres y media. A las cuatro empiezo a trabajar otra vez. Mierda!

14.- Como. Me pongo a currar. Sigo currando. Se acerca la hora de la ITV. No me va a dar tiempo. O curro, o ITV… no hay decisión salomónica que valga, aquí es el todo o el nada… Decido curro, que es lo que paga la ITV. Llamar a la ITV, pedir otro día. No hay nada hasta después de semana santa. Mierda!

15.- No he acabado de currar, son casi las 10 de la noche. Estoy enfermita. Tengo 2 jeuros en el billetero. No puedo pasar la ITV hasta después de semana santa… Pero ahora, no diré Mierda! porque hay algo que me ha hecho sonreír de oreja a oreja: MIS QUERIDOS ARALE Y PEASHO VAN A SER PAPIS…

Os quiero… enhorabuena guapísimos!! La Tita Akroon le enseñará unas cuantas cositas a vuestro retoño/a…. Mmmmjuas mmmmjuasssss… Temblad!!!!!

Besos enormes a todos, y hoy, en especial, a Arale (SuperMami), a Peasho (SuperPapi), a Gatchán (SuperTata) y a Retoño/a (SuperBaby)… Todo lo demás que os tenga que decir y los abrazos que os tenga que dar, os los daré en persona… ;)

2.3.07

Abre-fácil


Esa unión de palabras debería estar prohibida por Ley. Por fraudulenta, engañosa y falsa.

Ejemplo nº 1: Tetrabrik de leche con una línea de puntos por la que romper el envase para poder verter.

Allí pone que es suficiente con tirar hacia arriba, sin necesidad alguna de usar tijeras, alicates, podadoras, cizallas o cualquier otra clase de artilugio cortante.

¡MENTIRA! (tono Palomino)

Tiras de la punta del tetrabrik, y nada, no cede. Intentas romperlo de lado, y como mucho logras un pequeño desgarro que rompe el cartón pero que no puede con el revestimiento de plástico. Sigues tirando de ello. El plástico empieza a estirarse como la mozzarella de una pizza recién hecha. Pero no se rompe, ni se corta, ni se desgarra. La leche sigue intacta dentro del tetrabrik ahora deformado.

Finalmente, exhausta por el cansancio y vencida por la desazón, vas a por las tijeras de cocina y le pegas un tajo al asunto. Después de 30 minutos intentando abrir el envase ‘abre-fácil’, llegas tarde al trabajo porque hacerte un café con leche para el desayuno te tomó cerca de una hora.

Ejemplo nº 2: Lata de mejillones en escabeche, con anillita para tirar de la tapa sin necesidad de usar abrelatas.

En una esquina de la caja de cartón que contiene la lata, hay un símbolo con la anillita de marras y en que se explicita que se trata de un envase ‘abre-fácil’ (solo requiere de tu pericia como ser humano).

¡MENTIRA! (tono Palomino otra vez)

Sacar la lata de la cajita de cartón es fácil (a lo mejor el ‘abre-fácil’ a que hace referencia el producto es esto, y no el abrir la lata en sí).

Pones la latita encima de la mesa de la cocina, con tu bandejita preparada para recibir a los moluscos en la fiesta del vermut dominguero (junto a sus colegas los berberechos, las despendoladas de las patatas fritas al punto de sal, las almejas chilenas –que vienen de Erasmus-, las inmortales aceitunas rellenas de anchoa –que eso no es anchoa ni es nada, aunque este tema merece post a parte-, etc.).

Para levantar la anilla con la finalidad de poder poner el dedito dentro de la misma, ya pasas por una odisea. Tres uñas rotas, rojeces en la punta de los dedos… acabas haciendo palanca con el mango de un tenedor. ¡Voilà! Listos para proceder a retirar la tapa. Tiras de la anilla, haciendo una leve presión y haciendo fuerza hacia atrás a la vez.

Nada se mueve, nada se despega…

Durante interminables minutos sigues forcejeando, con el ceño fruncido, las gafas de lado, con un gotarrón de sudor resbalando por la sien… Nada de nada.

Los berberechos quieren irse a la fiesta de la casa de tu vecino, las patatas empiezan a aburrirse con tanta espera, las almejas chilenas no entienden qué tipo de costumbres hay en este país, las aceitunas ya saben de qué va el tema y toman paciencia…

Finalmente, después de zarandear la lata, lanzarla contra la pared, botar encima de ella y pedirle por favor que no oponga tanta resistencia entre amargas lágrimas que caen desde tus mejillas, acabas quedándote con la anilla en la mano, la tapa en su sitio, y oyes las risas de los mejillones en escabeche que corean a la vez ‘inúuuuuuuuuuuuutil!!’.

Desesperada, terminas abriendo el cajón de los cubiertos y haciéndote con el abrelatas de supervivencia que tu hermano mangó de la mili. Le metes un tajo a la lata, y ric-ric-ric-ric… Los mejillones ya no ríen, los berberechos vuelven, las almejas chilenas siguen con cara estupefacta y las aceitunas rellenas te dicen ‘haber comenzado por ahí!’.

Sé que hay más envases ‘abre-fácil’, pero son igual de frustrantes que éstos, por lo que no voy a abundar en el tema.

¿Quién inventó esta mierda de concepto? ¿Y por qué era tan mentiroso?

Un beso a todos!!!!!!!!!