KNOCK KNOCK KNOCK!!!

Adelante... pasa... como si estuvieras en tu casa...
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5.6.09

El TETO: ese gran pecado

Dale clic a la imagen, y lee el texto. Foto de campaña ONU

Últimamente he leído un par de artículos sobre declaraciones de algunos arzobispos y demás calaña de este aparato político (no nos engañemos, que no deja de ser un gran montaje político-económico, nada más) que viene conociéndose como Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana y, permíteme añadir, afanosa de meterse en terrenos que deberían serle ajenos y sobre los cuales podría guardarse la opinión en aquél sitio donde la espalda pierde su noble nombre (o lo que yo suelo llamar, CULO).

No me dedicaré a relatarlos aquí, porque para eso tienes el blog de Sota, que desarrolla con gran lujo de detalles, enlaces y sobretodo altas dosis de cariño, todo lo relacionado con esta institución. Y como yo no pretendo hacer una glosa, sino simplemente dar una opinión (que como tal, es tan válida como cualquier otra), no voy a extenderme con citas. Te vas al blog de Sota (el link es sólo de uno de los posts, pero hay más), y te lo lees ahí.

Pero me jode sobremanera la fijación que tiene la Iglesia con el tema del sexo, que para haber hecho votos de castidad y renunciar a todo placer erótico, no dejan el temita en paz (a ver si será precisamente por eso…).

Ellos dicen que Dios nos hizo majísimos de la muerte, superperfectos a su imagen y semejanza, y con libre albedrío (y lo del libre albedrío jodió bastante a un ángel, que se puso muy celosón y se rebotó montando una guerra del quince allá en los cielos, y ahora se dedica a salir en pelis de miedo como máxima encarnación del mal –y no me refiero a Nacho Vidal-).

Yo realmente no sé si Dios nos hizo tan bien. De hecho ni siquiera creo que Dios hiciera a nada ni a nadie. Es más, ni siquiera sé si Dios existe. Lo único que sé es que la evolución del ser humano es la que es, con sus ventajas y sus desventajas, con aciertos y con errores. Y uno de los grandes aciertos, entre otros muchos, fue hacernos (la evolución, no Dios… o para el caso, casi me da lo mismo) con unas terminaciones nerviosas capaces de sentir y con un cerebro capaz de procesar esas sensaciones en formato “placer”. Y fíjate tú que todo eso se da independientemente del cariño y del amor. Con eso me refiero a que si bien es “mu gonito” tener el placer y el amor juntos, no es intrínsecamente necesario para que el cerebro procese las sensaciones como placer mondo y lirondo.

Me parece estupendo que la sexualidad se viva con afecto, al igual que también me parece estupendo que la sexualidad se viva sin él, porque para mí la premisa más básica y elemental acerca del sexo es el RESPETO y no el afecto. Si quien me quiere o me tiene afecto no me respeta, ¿de qué coño me sirve? Lo que siempre, y necesariamente, debe mediar en el sexo, es el respeto (aunque a uno le guste que le digan “cabrón hijoputa, lame mi bota, cerdo” y le den azotes hasta jartarse… si así lo quiere y lo quiere su partenaire, sigue habiendo respeto).

Y conste con ello que no condeno el sexo con amor. Pero conste también que no condeno el sexo sin amor.

Partiendo de la base de que Dios es perfecto y que nos hizo a su imagen y semejanza, cabe suponer que si hubiera querido que gozáramos del sexo única y exclusivamente en comunión con el afecto, el amor, el cariño, el matrimonio canónico y con un fin meramente procreador, habría sido lo suficientemente listo como para fabricarnos con unas características físicas que nos hicieran gozar del placer sexual únicamente cuando se dieran cumulativamente esas circunstancias, y –evidentemente- no nos hubiera dado inteligencia como para inventar el condón y el resto de métodos anticonceptivos.

Pero no. Todo eso es malo. Todo eso, caca.

Y eso que yo de pequeña creía que Dios era un señor etéreo que me quería y velaba por mí. Pero no. Por lo que dicen y cuentan ELLOS, Dios es un tipo al que le gusta hacerme sufrir por el hecho de pasármelo bien. Si me divierto, es malo. Cualquier cosa que me haga sentir bien sin más, es mala por antonomasia y por definición. Da igual lo buena gente que yo pueda llegar a ser… si uso un preservativo porque simplemente me lo quiero pasar bien, tengo que sentirme mal.

Hmmmm. Pues sencillamente, NO.

Qué jodida manía de fomentar el sentimiento de culpa vinculado a cualquier placer mundano. ¿Qué hay de malo en ello si no hiero ni degrado a nadie y si nadie me hiere ni me degrada?

Y pese a saber que no todos los curas son pederastas, sí que me pregunto qué clase de autoridad moral puede tener una institución que NO toma medidas ejemplares contra los miembros de su congregación que sí lo son (que ya no es que sea algo malo y ardas en el infierno, sino que directamente -a parte de ser un delito tipificado y punible- es un abuso en todos los sentidos de la palabra, que invade y destroza lo más valioso de un niño, que es su inocencia y su confianza) y NO lo condena públicamente con la misma intensidad y vehemencia con la que condena el uso del condón (que en mi opinión, no deja de ser un acto de responsabilidad).

A mí me da en la nariz que si algunos follaran un poco más con gente adulta (y otros simplemente follaran más), a lo mejor se les quitaban las tonterías de encima…

Y oye, que una goma a tiempo nos habría ahorrado algunos personajes que han dado más de un disgusto en nuestra historia como humanidad…

24.3.09

El poder de un culo

No te quepa la menor duda. Si bien Arquímedes decía “dadme una palanca y moveré el mundo”, yo digo “dame un buen culo y pasarás las mil con tal de que lo vean contoneándose”.

Pero mejor te sitúo.

Hoy, como es costumbre en mí, he ido a trabajar (es carísimo gestionarse el vicio de comer mínimo tres veces al día…). Después de comprobar que ningún viejo o vieja podrido de dinero me había hecho la heredera universal de su inconmensurable fortuna por haberse quedado prendado o prendada de mi dulzuro o dulzura, he tenido que ir a ganarme el pan con el sudor de mi frente, la tinta de mis rollers y las grapas de mis papelajos.

Dado que (por n-ésima vez) la moto estaba reparada y funcionando, me he dicho: ya es primavera!! Volvamos a ir en moto por doquier!!!!

Y dicho y hecho. Enfilo la C-31… y a 850 m. (metro más, metro menos) de mi salida de la autopista, PRRRRRRRCCCCCCC nnnnnggguuuuuu… OOOOOOOOOTRA VEZ… LO MIIIIIIISMO DEL LUNES PASADO. La bujía a tomar por saco. Engaaaaa!! Ahora que le había mirado el nivel de aceite, que había bajado tenaza en mano a tensar el freno trasero… ahora que todo debía ir bien, prrrrrrrrrrreeeeeec! La jodida bujía de nuevo (algo que he intuido y que después el mecánico ha verificado como cierto…).

Me he parado en el arcén (obviamente), he maldecido todo lo maldecible, y me he puesto el auricular del móvil para llamar al Racc.

- Racc Asistencia. Para asistencia mecánica pulse 1 (ya ni me espero al resto de opciones). Pulso 1.

- Racc Asistencia, buenos días.

- Hola buenos días. Soy Akroon, socia, llamé la semana pasada, lunes para ser más exactos, porque a mi mierda de moto se le estropeó la bujía y me dejó tirada… pues bien, lo ha hecho de nuevo y estoy tirada en mitad de la autopista, la misma de la otra vez, pero ahora máaaaaas lejos.

- Muy bien Sra. Akroon.

- No, muy bien no. Muy mal, pero que muy mal. Que tengo un juicio en una hora y ya empezamos mal la semana.

- No… sí, es verdad, muy mal, pero yo se lo decía porque como lo contaba con tanto ímpetu.

- Jajajaja… ya lo sé, mujer, sólo estaba haciendo terapia.


Les digo la localización aproximada y me dicen que me mandan una grúa.

Dejo el casco en el escudo de la moto, me siento en el hormigón del arcén y me enciendo un pitillo. A esperar.

Hasta aquí, todo normal, lo lógico en una avería.

Mierrrrrdddddddddaaaasssssss!! No tengo los papeles de la moto!!! Me los he dejado en casa, de cuando fui a recogerla al taller!

Nunca la desgracia viene solaaaa… nunca vieneeee so so so la la la laaaaaa!

Patrulla de los Mossos que se acerca. Intermitente, viene al arcén y se para detrás de mi moto (y de mi persona, clarostá).

Les saludo con la manita. Pareja de Mossos, de Mosso y Mossa. Viene la Mossa.

- ¿Qué le ha pasado?

- Que la moto me ha dejado tirada. Acabo de avisar a la grúa y me acaba de llamar el Sr. Gruero, que está de camino.


Comunican por radio lo que le he dicho.

- ¿Me permite su DNI?

- Claro
(mientras no me pidas los papeles de la moto…).

Comunican mi DNI, el color de mi pelo, el chispeado de mi iris, las capas de rímel que llevo, que el casco es negro, mi talla de zapatos, que llevo pantalón de pitillo, que como casi de todo, que me gusta dormir los fines de semana, que el sábado estuve en el concierto de los Junior Mackenzie en el Be Good y les compré el disco (que gustosamente me dedicaron), que hoy toca ensalada y bistec para comer, que tengo un juicio a la una, que soporto mucho estrés, que no creo en las predicciones de futuro y que el gabacho que aparcó en la plaza de minusválido está en busca y captura.

Me devuelven el DNI y me dice la Mossa:

- Es que me comunican que no puede estar aquí.

- ¿Qué?

- Que no puede estar aquí.

- Ya, vale… pero si la moto ha petado, ¿qué quieres que haga? La grúa está viniendo, no tardará ya.

- Pero es que no puede estar aquí. Desde central me comunican que no puede estar aquí.

- ¿Y entonces?
(estaba yo ya acordándome de todos lo familiares de la Central de los cojones que tardaron tres cuartos de hora en enviarme una dotación de policía para un asqueroso lanzamiento y de los que aún estoy esperando el fax con el atestado…).

Se acerca el Mosso.

- ¿Tiene el chaleco?

(Mierdas… no llevo chaleco… en el coche llevo dos, pero en la moto, nainas).

- Mmmmm… espera que miro en el asiento… (haciendo ver que busco algo que supuestamente debería estar y que sé de buena tinta que NO está). Uy… pues como la saqué del taller el otro día y vacié el asiento, debe estar en casa (no, si además me caerá una multa, llegaré tarde al juicio, el bistec de la comida se quemará y el gabacho volverá a estar aparcado en la plaza para minusválidos…).

- ¿Y el triángulo? ¿Tampoco tiene el triángulo?

- Ah, ¿pero es que en la moto también tengo que llevar el triángulo?
(al final en la moto no voy a caber ni yo…).

- Pues sí.

- Pues vale, ya lo pondré cuando la reparen. Desconocía ese extremo. Gracias.

- Bien. Ahora, como no puede estar aquí
(y daaaaaaaaaaale con el no estar aquí), si acaso, va empujando la moto hasta la salida.

- ¿¿¿¿¿QUÉ?????

- Lo siento, va a tener que empujarla porque aquí no puede estar.

- Oye, disculpa, que la grúa está al caer…

- Ya, pero es que aquí no puede estar.

- ¿Pero el arcén no se usa para estos casos?

- Sí, pero aquí no puede estar
(AAAAAAAAARRRRCEEEEEEEEEN, PEEEEEEEERRRSOOOOOOOONA, MOOOOOOOOOTOOOOOOOO, AVERÍIIIIIIIAAAAAAAAAAAAA… ¿QUÉ ES LO QUE NO COMPRENDES, CHATO????). Nosotros vamos detrás suyo despacio, y la acompañamos hasta la salida. Avise a la grúa de que ya no estará en la autopista, y ya está.

Que estoy a unos 500 m. del cartel que dice que la salida está a 350 m.!!!!!!!! Eso es casi un kilómetro empujando una moto de un peso considerable, por diorrrrrrr!!!!!!! HAY QUE JODEEEEEEERSEEEEE!!!!!

- Empuje y si acaso ya la ayudaremos un poco. (pero sólo un poco, eh?? No te me hernies ahora, que no quiero que pilles la baja… criaturica…).

Y yo pensaba: no, hombre, no… ¿no me ves? Si yo puedo llevarte en brazos a la par que empujar la moto mientras bailo un poco al son del pasar de los camiones y hago malabares con las orejas.

Y ya ves a la pobre Ak empujando la moto. Y el Mosso detrás. En algunos momentos, puede que empujara levemente la moto desde la caja, pero no te creas que se me cansó mucho el chaval.

- Bueno, no pesa tanto, ¿no?, me decía el tipo.

Y yo pensando: y tu madre era una mujer de vida alegre, ¿verdad? Que no me cago en tu padre para no darte una pista, capullo.

Casi UN JODIDO KM. ARRASTRANDO LA MOTO, la Mossa dentro del coche para “proteger mi integridad física” y el otro dándome rasca cuando lo único que yo quería era meterle una patada en toda la boca que hubiera estado comiendo papillas hasta el día del juicio final.

Y oye, que a mí no me engaña… lo que quería el Mosso era mirarme el culo… pero por dior… que si me lo llega a decir, hago como que busco algo dentro del asiento de la moto bien en pompa, pero no me hagas empujar, mamonazooooo!!!

¿No es para meterles los dedos en los ojos?

12.5.08

Quiero ser tu amigo

Por casualidades de la vida, consulta de espacios de otras concretas personas en general y momento de empanamiento mental en particular, servidora se ha registrado últimamente en Facebook y se ha hecho un sitio en Myspace (pese a no tener aún nada grabado).

A parte de joderme altamente el hecho de no poder modificar algunas informaciones que vienen predeterminadas en desplegables y de no saber cómo cambiar fondos e historias parecidas (dame tiempo, todo se aprende), hay algo que me llama poderosamente la atención.

No me he publicitado. No he ido a visitar a gente porque sí. No he buscado personas de mi rango de edad ni nada por el estilo. Básicamente no he hecho nada. Sólo me he registrado, he subido la misma foto de perfil de blogger y punto pelota. Más sosa, imposible.

Ambos espacios no es que sean austeros, es que son directamente un asquito. Ni tengo canciones colgadas, ni tengo fotos, ni tengo nada escrito. Lo dicho, nada.

A pesar de ello, me llegan al correo peticiones para agregar a gente.

Hola Akroon, Tsuriyuki Masomuto quiere ser tu amigo. (cómo me recuerda a Enjuto el apellido del amigo japonés…).

¿Mi amigo? Mejor podrías decirme que Tsuriyuki, con esa bonita foto de familia, no habla un pijo de español y en cualquier caso tiene curiosidad o quiere establecer contacto vía web. Pero de ahí a que sea mi amigo, hay un trecho.

Y he aceptado a Tsuriyuki, más que nada para ver qué leches me dice, si es que me dice algo. Estoy esperando a que me hable en japonés para contestarle yo en catalán. Vamos a desarrollar una amistad sin precedentes, dónde uno preguntará cuál es su comida favorita y el otro contestará que el verano pasado estuvo en la Costa Brava o en el Fujiyama. Tal será nuestra profunda, sincera y estrecha relación de amistad que me plantaré en su casa para conocer a su pequeña hija nipona, para pedirle a su mujer la receta del sushi (que puedo comer con palillos perfectamente, y Sota, Will, Casta y MMM pueden dar fe de ello) y para departir con el propio Tsuriyuki el por qué la bandera del Japón es un puntazo o por qué el mandamás de Humor Amarillo parece menos japonés que el resto.

No entiendo nada de cómo funciona el jodido Myspace. Y estoy agregando gente sin saber por qué ni para qué. Creo que lo estoy haciendo para que haga bulto y se vea todo un poco más lleno. Excepto un par de contactos musicalmente interesantes, el resto…

Bueno, a Rolando no le he agregado. Nop, nop y nop.

Hola Akroon, Rolando quiere ser tu amigo.

¿Quién coño es Rolando? Miro la petición de amistad y me encuentro con este mensaje:

hola reina me encantaria cono serte agrega mi smn XXXXXX@hotmail. com

Vamos a ver Rolando, alma cándida. Analicemos tu petición de “amistad”.

hola reina ---> No me mola un pelito que me llames reina, que tú y yo no somos nada. En realidad, ni con quién soy algo o mucho, sea lo que sea, no me mola ni un pelito que me llame reina.

me encantaria cono serte ---> Rolando, querido, paso de ponerte acentos, eso lo primero. A mí, me encantaría cubo serte. O tal vez, pirámide serte. O si mucho me aprietas, heptaedro serte. O sea, convertirte en un poliedro y pelillos a la mar.

agrega mi smn XXXXXX@hotmail.com --->A esto digo:
- No me da la gana.
- El subconsciente te ha traicionado, es MSN, no SMN. No diré más, a buen entendedor, pocas palabras bastan. Sólo hay que interpretarlo en lenguaje sms, y no doy más pistas.

En Facebook, tres cuartos de lo mismo.

De lo que no me acordaba yo era de que ya tenía otra cuenta abierta en Facebook, porque no recuerdo qué amigo o familiar me dijo de unirme o usarlo o no sé qué. Y ahora me llega allí una petición de agregar a un ex-compañero de clase de COU (que sí, que yo soy de la época en que se hacía EGB, BUP, COU…).

Pero como yo no me acordaba de que ya estaba de alta en esto del Facebook, abrí otra cuenta. Misma foto de perfil de blogger y de myspace. Y venga, ancha es Castilla!!

Resulta que a parte de Rodolfo, ahora estoy en grupos de deportes de aventura (y lo máximo de aventura que he hecho yo ha sido subirme a un helicóptero y montar a caballo), en un grupo que adora las Islas Canarias y sus fiestas (yo sólo he estado en Tenerife, aunque seguro que todas las islas son estupendas) y en un grupo que no sé qué coño es (y nunca he estado ahí ni he hecho nada).

Lola, que también quería ser mi amiga, me pregunta que qué les gusta de mí a los hombres y me regala no sé qué. ¡Y yo qué carajo sé! Habría que preguntarles a ellos. No sé cómo tomar el regalo y no sé qué tengo que hacer con el cuestionario.

No entiendo nada. Ya estoy mayor para tanta gente solicitando amistad desinteresada y sin ánimo de nada más que el mero contacto fraternal e inocente con otros semejantes cuya única pretensión es el enriquecimiento personal a través del intercambio de opiniones…

9.4.08

Escupir desde el coche

Ya es de ser guarro escupir por la ventanilla, pero llegado el caso de reunión de varios puercos, siempre puede organizarse un campeonato. En cierta ocasión presencié un concurso de lapos lanzados con los dedos. No pude saber quién quedó ganador. Las arcadas me lo impidieron y tuve que ausentarme de tamaño acontecimiento deportivo para evitar morir de espasmo estomacal.

Sin embargo, y pese a que no esté reconocido como disciplina olímpica, el lanzar escupitajos es algo bastante común y que en ciertos ambientes refleja el orden de situación del macho en la manada: cuanto más lejos lo lance, más arriba está en la pirámide de poder.

Llegados a este punto, viendo lo que vi el domingo por la noche, solo me queda decir que HE VISTO AL MÁS PRINGAO DE LOS MACHOS DE LA MANADA.

Se puede ser soez y asqueroso, pero indudablemente hay una técnica detrás del concurso de lapos: arqueamiento de espalda, empuje del escupitajo, soplamiento a gran velocidad…

Los hombres evolucionados prescinden de escalafones sociales en cuanto a manada. Los menos evolucionados, suelen usar metáforas de lo que en su momento hicieran los homínidos para establecer la jerarquía del jefe de manada, cambiando la somanta palos con huesos de mamut hasta dejar al aspirante tieso, por inmenso escupitajo lanzado a gran velocidad a una distancia razonable.

Pues bien, como decía antes, el domingo por la noche vi al más pringao de la manada.

Estando sumida en un embotellamiento de órdago en la autopista, situada en el carril izquierdo y mientras los vehículos se hallaban en parada técnica, tres coches por delante de mí y en el carril de la derecha había un conductor agarrado al volante de su Peugeot 407. Pelo cano, camisa lisa, gafas seguramente con cristales progresivos, aspecto cuidado y porte aparentemente señorial.

De pronto, abre la puerta del coche e inclina su cabeza. Me pareció que trataba de ver algo en el suelo. Se balanceaba ligeramente hacia delante cuando de pronto, slurrrrrrrrrrp, soltó un lapo de campeonato federado internacional. Sin furia, sin rabia, sin ímpetu. Simplemente lo dejó caer acompañándolo con un ligero empuje de aire. Era evidente que ese tipo no era el macho dominante de la manada, pero que fuera el más pringao lo revelaría lo que vendría a continuación.

Sin pudor alguno, decidió observar su obra, supongo que para vanagloriarse de la criatura. Fue entonces cuando se percató: el pollo (criado a grano no transgénico, de ahí su tamaño) no había caído en el suelo como su creador había querido intentando disimular la falta de educación de soltarlo por la ventanilla –que todo el mundo sabe que sólo puede hacerse si el vehículo está en marcha-, o bien intentando que no le rompiera la cara el del coche de al lado viendo como se estampaba semejante regalo en su ventanilla del copiloto.

El pobre desgraciado era tan malo que lo había dejado caer justo en el jodido marco de la puerta. Eres el puto pringao de la manada, tío. Asúmelo, cuanto antes, y juega tu papel en la jerarquía establecida.

Sin embargo, él no se contentaba con su rol, él quería disimular a toda costa su condición de último escalafón. Y pensó rápido en una solución de emergencia. ¿Cuál? Muy sencillo: nada como empujar el lapo con el dedito índice para que caiga en el suelo.

Pero la naturaleza es sabia, y la selección natural es más fuerte que el individuo. Por esta razón y no otra, se le pegó el escupitajo al índice, colgando asquerosamente y revelando a todos los del embotellamiento que ése, justamente ése tipo, era el más imbécil de la manada, y por tanto, al que se debía linchar en caso de necesidad.

Tras un arduo esfuerzo, logró dejar caer en el suelo el motivo de su vergüenza, limpió su dedo en la tapicería, cerró la puerta y volvió a coger el volante, como quien no quiere la cosa, que aquí no ha pasado nada.

Pero pasaba: a ojos del mundo, de la naturaleza y de la teoría de la evolución, él era un cero a la izquierda en su comunidad.

Y tú, ¿en qué escalafón estás de la manada?

Y por cierto, te comunico que este es el post nº 100

10.3.08

Jon, Tere y yo: un trío imposible

Sentada en la terraza de un bar con una amiga a la que no tengo el placer de conocer, charlando de mil cosas mientras tomaba un vodka con limón, he visto que en la mesa de detrás de mí del mismo bar estaba Jon Bon Jovi tomándose una birra bien fresquita y mirando la gente pasar.

He comentado con mi amiga que Jon aún se conserva más que bien para la edad que tiene, y mientras decía eso se me ha ocurrido ir a saludarle por aquello de recordar los años mozos en los que yo era superfandelamuerte.

Ni corta ni perezosa le he pedido a mi amiga que me excusara (comprensiva ella ante la magnitud del evento), he tomado mi vodka con la mano derecha, mi bolso con la izquierda y me he dirigido a la mesa de Jon.

Una vez allí, he puesto en práctica mi inglés estupendo de First Certificate con magnífico american accent (que es lo que tocaba) y le he preguntado si podía sentarme. Él, como no podía ser de otra manera, ha accedido. Muy majo el chaval.

Hemos empezado una animosa charla en la que le he hecho saber que se conserva estupendamente, que al natural es más guapo y que era una lástima conocerle ahora con 32 (vertiginosamente, casi 33) y no con 18, que era cuando yo era superfandelamuerte. Tras agradecimientos, halagos mutuos y buena conversación (en inglés, clarostá, como ya comentaba antes), no me ha quedado más remedio que contestar a sus preguntas después de tanta insistencia. No he podido mentirle (que a una estrella de la música nunquita jamás se le miente) y le he confesado que sus últimos trabajos no eran santo de mi devoción (saint of my devotion, tal y como le he dicho, y que le ha hecho mucha gracia) y que, en mi humilde opinión debía volver un poco a sus raíces y al toque del álbum del ‘92 aprox.

Justo en ese momento en que estábamos animosamente charlando de temas musicales de importancia (como por ejemplo, el exitazo de Rodolfo Chikilicuatre, del que él es gran fan como yo), ha asomado por allí Mª Teresa Fernández de la Vega vestida de Prada y hecha un basilisco. Sus ojos destilaban ira, ira que iba única y exclusivamente dirigida hacia mí. Yo, no entendía nada.

Parece ser que la mujer llevaba rato en otra mesa tomando un mosto, y estaba dubitante sobre si saludar al Sr. Bon Jovi o no. Y con tanta duda, yo me había adelantado, cosa que parece que la ha puesto de lo más celosa.

He intentado explicarle que no estaba ligando con Jon, y que si era cuestión de Estado, que me iba a mi mesa de ser preciso, pero que si era un tema personal de ella, me parecía de muy mala educación interrumpir una conversación ajena haciendo valer su posición política.

Para mi sorpresa, Jon asentía y Mª Teresa entendía mi inglés perfectamente.

La mujer se ha pillado un puteo de tres pares de cojones y tanto si sí como si no, ha cogido una silla y se ha sentado en la mesa con Jon y conmigo.

Acto seguido han llegado unos gorilas que me han pedido que me levantara y que les dejara mi bolso un momento. De espaldas a mis dos contertulios de terraza, los guardaespaldas me han cacheado y han revisado el contenido de mi mochila. Mientras, me ha parecido ver por el rabillo del ojo que era la propia Mª Teresa la que cacheaba a Jon Bon Jovi (llámala tonta). Finalmente, he podido sentarme de nuevo y seguir tomando mi vodka con limón.

A los tres sorbos, he empezado a sentirme pesada, soñolienta, débil. Jon, preocupado por mi bienestar, me ha preguntado si me pasaba algo, y yo le he contestado que me sentía rara. Mª Teresa me ha mirado de lado mientras sonreía maliciosamente, y entonces lo he comprendido…

- Me has drogado!!!!!! Eso es abuso de poder!!!!

Desde ese momento, solo recuerdo despertarme en un portal de un edificio viejo y oscuro, y sin comprender cómo leches había llegado allí.

- Será jodida la MariTere!! Me ha drogado y eso va en contra de los derechos humanos y de la dignidad de la persona!!! Eso es anticonstitucional!! Dime tú dónde pone en la Constitución que se podrá drogar a una ciudadana española caso de querer monopolizar una conversación con Jon Bon Jovi en la terraza de un bar!!! –me he dicho a mí misma atónita y aún algo mareada.

Me he dirigido a una comisaría después de llamar a mi Effie (que estaba en las alturas en plena fiesta) para que viniera a buscarme, he puesto una denuncia por maltrato a los animales y acto seguido he empezado a redactar un Recurso de Amparo por vulneración de derechos fundamentales (en concreto, vulneración del Art. 54.2.bis CE ‘78, que garantiza el derecho de todo español a no ser perturbado en el ejercicio de su libertad de tomarse una copa con Jon Bon Jovi).

Hay que joderse.

… Después, ha sonado el despertador y me he ido a la ducha. Estoy a la espera de que me llegue la citación a juicio por la denuncia interpuesta y la resolución del Recurso de Amparo.

(Nota: talmente así estaba sentadito Jon, y talmente así me miraba MariTere... igualicos que en la foto...).

3.3.08

Las tetas de la vecina de enfrente

Al hilo de un comentario en el blog del Sr. Edmundo Mantel, me acordé de mi vecina, la de las tetas.

Yo no tengo terraza en mi casa, pero sí un balcón de dimensiones bastante correctas, con una yuca enorme y unas cuantas plantas que quedan de lo más lindas. Una incluso ha sacado flores cuando yo creía que era toda verde. Cosas de la botánica.

Un día cualquiera, tras oír un croinch, ploc, eeeh eeeeh cabrón, ¿cabrón qué? Cabrón tú, hijoputaaaaa, salí al balcón armada con unos prismáticos, como si fuera una superheroina en auxilio de los más necesitados. Dos tipos se peleaban en la calle porque uno había chocado con el coche del otro al intentar sacar el suyo aparcado. Lejos del morbo que se supone que tendría el observar una pelea ajena, presté atención a través de los anteojos con el solo fin de poder ser útil a la comunidad y ser una buena ciudadana, documentándome por si era precisa mi declaración como testigo en un eventual procedimiento judicial incoado a causa de la disputa.

Enfrascada en tomar notas sobre quién había chocado con quién, en qué interjecciones verbales se habían vertido, en hacer un croquis del accidente y todas esas cosas que cualquier buen ciudadano haría, mi visión periférica notó que algo se movía arriba a la derecha. Era una vecina del bloque de enfrente, de dos o tres pisos más arriba que el mío. Una mujer algo rara y con el pelo crepado a lo Bruja Lola, o sea, de loca.

Estando ya los binoculares pegados a mis cuencas como si de un apéndice natural se tratara, me di la vuelta hacia el movimiento percibido. A través de los cristales, se reveló una imagen atípica: la vecina estaba en top-less, saltando y bamboleando sus tetas al ritmo imaginario de no sé qué canción y enseñándomelas a mí.

Pensé que se había equivocado, pero no, no. Me enseñaba las tetas, a mí, a la vez que saltaba o algo parecido. Dejé los prismáticos en el suelo. Entré rauda dentro de casa en busca de mi pizarra de tiza. Tomé una tiza y escribí: HOLA VECINA. ME PRESENTO: SOY TU VECINA DE ENFRENTE, SOY UNA MUJER, NO HAGO BOLLOS (POR EL MOMENTO Y QUE YO SEPA)... ¿POR QUÉ COÑO ME ENSEÑAS LAS TETAS?

Salí de nuevo, sujeté los prismáticos con una mano y con la otra levanté la pizarra y observé la reacción.

Durante unos segundos, que parecían ser los que la vecina se tomaba en leer mi sms del pleistoceno, se paró y dejó sus tetas quietas y tranquilas.

Cuando pareció haber terminado, la mujer siguió brincando y agitando sus largas tetas otra vez.

Pensé que la vida era injusta y tenía muy mala leche, porque era una lástima que esto no le estuviera pasando al desgraciado del vecino del ático (siempre pensé que un buen polvo le desamargaría el carácter neurótico que tenía).

Al ver que el bote-bote tetil no paraba, dejé los anteojos en el suelo de nuevo, borré la pizarra, tomé otra vez la tiza y escribí: ENSÉÑALE LAS TETAS AL DEL ÁTICO, TE LO AGRADECERÁ… MUCHÍSIMO MÁS QUE YO, Y ÉL SABRÁ APRECIARLO. A MÍ, MAYORMENTE, ME DA BASTANTE IGUAL.

Miré por los prismáticos mientras sujetaba la pizarra con el mensaje.

La vecina siguió con el bamboleo de sus tetas, pero pasados unos segundos paró. Borré y escribí: MUCHAS GRACIAS.

No supe nada más de sus tetas, afortunadamente.

Al cabo de unos meses, al entrar en casa cargada con las bolsas del super, oí unos jadeos cerca de dónde los buzones. Los buzones están situados justo antes de los ascensores, donde hay un pequeño rincón que, en caso de necesidad (extrema necesidad), puede usarse como lugar de intimidad de urgencia.

A medida que me acercaba al ascensor, los jadeos se hacían más cercanos y más audibles. Cuando pasé por el íntimo rincón, por el rabillo del ojo lo vi. Reconocí esas tetas. Era la vecina de enfrente con el tipejo del ático.

Desde entonces, el del ático siempre me dice buenos días con una sonrisa en los labios, me aguanta la puerta si voy cargada y ya no emite esos desagradables gruñiditos…