Porque no hay nada mejor para vivir la aventura que llevarte a gente experimentada contigo, y cuando digo experimentada, me refiero a experimentada por transcurso de tiempo vital. O sea, gente mayor.
Imagínate hacer entrar a tres personas que oscilan entre los 70 y los 80 y pico de años en un coche de dos puertas. Sólo eso, ya es una aventura de lo más Indiana Jones. Y no una vez, no… unas cuantas veces al día. Acojonante ver cómo puede contorsionarse un cuerpo humano pese a la edad, y cómo retumba el suelo al dejar caer el primer pie sobre el asfalto igualito que en Jurassic Park.
Y créeme, no tengo nada en contra de la gente mayor. Es más, me despiertan cierta ternura. Lo que me jode es la tontería y en ocasiones la prepotencia y mi incapacidad para cuadrarme a tiempo en esas situaciones (hecho que, al precio de 30’80 jeuros he aprendido).
Partamos de la base de que el tono agudo de ciertas voces resulta molestoso. Multiplica eso por dos o hasta incluso por tres (personas), y elévalo a la tercera potencia (lo que viene a ser, resistirlo durante tres horas seguidas). Yo creo que ni la tortura a James Bond, oye. Eso, quieras que no, ya te pone un poquito de mala jostia. Sólo un poquito, pero te pone.
Me voy, con mi buen samaritismo, con estas personas (a las que, desde aquí proclamo, tengo altísima estima, bromas a parte) a comer y a ir no sé dónde coño a comprar no sé qué mierda de pasta típica de no sé dónde que está dónde el coño la Bernarda o donde Cristo perdió la zapatilla y no volvió para buscarla. Acabo proponiendo matar todas las visitas turísticas en un día, porque ya que hay que pringar, al menos suframos de golpe y no a cachitos.
Ya he acabado yendo por un camino por el que no quería ir en un día en el que no quería coger el coche por el mal tiempo, circulando por una carretera de mierda con más parches que la estética de Cher. Vale. Jodienda nº 1.
Entro en el jodido pueblo y aparco dónde siempre, que ahora resulta que es un poco lejos, y que la próxima vez puedo aparcar no sé dónde porque resulta que no sé cuantos y que la madre de Pedrito se hace un dedito. Vale. Jodienda nº 2.
Después de hacer todas las compras oportunas (que no sé yo cómo va a caber todo esto en el maletero sin que se levanten las dos ruedas de delante haciendo caballito durante 300 km), toca ir a por el coche, y como está lejos, ya si esto, lo acerco y tal. Bien. Un instante de paz.
Recojo las compras, las personas, los paraguas, la lluvia, la nieve y una mosca despistada. Todos pa’ dentro. Sin problema. Hay, no uno, sino DOS carteles hermosos y bien grandes que rezan SALIDA.
¿Y qué hago yo? Pues dirigirme hacia allí.
- NOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! POR AHÍ NOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!
- ¿Qué?
- POR AHÍ NOOOOOOO!! QUE NOS VAMOS A VALFUNCILLOS DE ABAJO!!!
- Que noooo… que ese camino va a parar a la Nacional, que hay un cartelito de “Todas direcciones”.
- PERO POR AHÍ NOOOOOOOO, QUE NOS VAMOS A VALFUNCILLOS DE ABAJOOOOOOO!!!! TIRA RECTO!!! TÚ VES POR ARRIBA, POR EL MISMO SITIO POR EL QUE HEMOS ENTRADOOOOO!!!
- Pero que allí hay el cartel que pone SALIDA!!
- DA IGUAAAAAAAAAL, ES QUE POR ALLÍ NOS VAMOS A VALFUNCILLOS DE ABAJO!!!! TÚ VETE POR AHÍ, MIRA, SÍ, SÍ POR AHÍ
(mecagontodoslosdiosesgriegos…)
Acabo yendo por donde no pone salida y por dónde las increpantes voces que vienen del averno del asiento de atrás repiten A VALFUNCILLOS DE ABAJO NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO, A VALFUNCILLOS DE ABAJO NOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!
Llegados a la puerta de salida en cuestión, tremendo cartel de dirección prohibida y flecha de “tira pa la derecha y no me toques lo huevos, que por aquí no se sale”.
Paro el coche.
- ¿¿Lo veis?? Por aquí no se puede, hay que salir por donde pone SALIDA (jode tanto decir obviedades)
- PERO NO… QUE POR ALLÍ VAMOS A VALFUNCILLOS DE ABAJO, Y NO VAMOS A VALFUNCILLOS DE ABAJO, QUE TENDRÍAS QUE PODER SALIR POR AQUÍ, QUE ES POR DONDE HEMOS ENTRADO.
- Vale, que sí, que de acuerdo, pero que no se puede! Disco rojo, tira blanca en medio, dirección prohibida, flecha de dirección obligada para arriba… hay que salir por el otro sitio.
- QUE SI SALIMOS POR ALLÍ VAMOS A VALFUNCILLOS DE ABAJOOOOOOOOOOO!!!! QUE POR AHÍ NOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!
(mecagonmipenanegra… y que no pueda comprenderse que “Todas direcciones” significa “A Valfuncillos de Abajo y a otros múltiples destinos distintos de Valfuncillos de Abajo”).
Por n-ésima vez intenté explicarlo, y sólo se oía retumbar dentro del coche entre las pastas, los quesos, los tarros de no sé cuantos, la mosca perdida y la madre que lo parió todo “ES QUE NO VAMOS A VALFUNCILLOS DE ABAJO!!!!!!”.
Y ahí estuvo mi error.
Cualquier otra persona hubiera dicho “A TOMAR POR CULO” y hubiera seguido la flecha de dirección obligatoria, aunque ello hubiera supuesto que las ocupantes del asiento de atrás hablaran en latín al revés, vomitaran sustancias verdes y giraran la cabeza sobre su eje 360º. Pero yo no, yo soy de buena pasta (lo que viene conociéndose como gilipollas) y decidí usar la ironía.
- No, a ver, si queréis, yo meto el coche entre las señales y me meo la dirección prohibida.
- SÍIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!
(hay que joderse, y encima les hace ilusión!!! Tendría que venir un camión de frente que ni todos los Tena Lady de España dieran abasto para mitigar el susto).
Y como ya estaba hasta las pelotas de las pastas, de la lluvia, de la nieve, de los quesos, de la mosca perdida y de Valfuncillos de Abajo, aceleré y metí el coche para que se callaran.
¿Y qué pasó?
¿Qué pasó?
Patrulla de policía local de frente, que no había manera de intentar justificar una pasada por el forro semejante de señal de tráfico.
Me hacen gestos para que me detenga a la derecha (como otros tres pringaos).
¿¿Reacción dentro del coche??
- JIJIJIJIJIJIJI… AY! QUE NOS HAN PILLAO!!! JIJIJIJIJI
(mecagonvalfuncillodeabajoylaspastasylosquesos)
Que me parte a mí la caja torácica la risa de ver a cuánto subirá la dolorosa y de si me quitarán puntos del carnet. Yo, que no bebo si tengo que coger el coche; yo, que respeto los límites de velocidad; yo, que la única multa que me han puesto fue por no llevar el jodido recibo del seguro…
Bajé la ventanilla.
- Buenas tardes
- Buenas tardes Agente
- Bien, se ha saltado Usted la dirección prohibida, y ha hecho caso omiso de la señal de dirección obligada, así que, déjeme el carnet de conducir y los papeles del coche.
Barajé por un instante la idea de salir del coche, mojarme bajo la lluvia pero llevarme al agente un poco lejos del coche y una de dos, o contarle que estaba hasta los cojones de escuchar que A VALFUNCILLOS DE ABAJO NOOOOOOOOOO y que eso había llevado a que infringiera la inquebrantable norma de salir por un sitio en contra dirección, o que me llevara detenida al calabozo que al menos así tendría paz durante un rato.
Al final ni una cosa ni la otra. Le di el carnet y los papeles del coche. Va dentro de la patrulla, y al cabo de un rato vuelve.
- ¿Ésta es Usted?
- Sí (¿pero a que ahora estoy mucho más mona? Es que yo con los años mejoro… no lo ve?? No lo ve??? Es evidente!! A parte, que ese día el fotógrafo estaba de mala jostia y me borró la sonrisa de un plumazo al posar para la foto del carnet de conducir… pero sí, sí, soy yo –pensaba yo para mis adentros-)
- Pues déjeme el DNI
- Cómo no (que ahí sí que quedé moníssssima, que me lo dijo la policía que me lo dio cuando lo fui a recoger… y eso que me hice la foto en casa y la imprimí en papel fotográfico y va que chuta… -seguía pensando yo para relajarme-).
Pasados unos minutitos, vino con la multa. 42 jeuros, con el descuento (¿por qué? Porque es primavera en Valfuncillos de Abajo!!!!) me quedaba por 30’80 jeuros. Se la podía pagar ahí mismo, así que, billetito sobre billetito, y cobró la multa el Sr. Agente (que fuera bromas, estaban ahí por mero afán recaudatorio en un puente altamente turístico, que lo digo porque ahora te cuento por dónde salí del jodido pueblo al final).
Una vez pagada la dolorsa, le pregunté al policía local que por dónde salía, y me dijo: “Hombre, como ya te has saltado la señal, pues tira p’abajo y vete con cuidao”.
Hay que jodeeeeeeeeerrrrrrrrrsssssssseeeeeeeeeeeeeeee!!!!!
Al menos hazme hacer maniobra y salir por dónde debía, aunque dentro del coche se oigan gritos desgarrados de A VALFUNCILLOS DE ABAJO NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!.
Pero no, una vez pasado el peaje, podía irme por dónde me saliera de los cojones. Afán recaudatorio, fijo… porque estos no tuvieron tiempo de verme el culo, así que, imposible que me pararan con la finalidad de observarlo con detenimiento.
Salí por la salida que no era a Valfuncillos de Abajo, para acabar en el mismo sitio que si hubiera salido por donde ponía SALIDA.
- AYYYY, PUES SÍ, FÍJATE QUE NO HUBIÉRAMOS IDO A VALFUNCILLOS DE ABAJO… JIJIJIJI… AYYYYYYYYYYYYYY… JIJIJIJIJI
Qué, ¿me corto las venas o me las dejo largas?
KNOCK KNOCK KNOCK!!!
14.4.09
El puente en que vivimos peligrosamente
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4.4.07
Mi Buenos Aires querido… Capítulo 3º
Después del magnífico recibimiento que nos hizo la ciudad con solo aterrizar, nos esperaban 22 días de sitios por ver, gente por conocer, experiencias que vivir… Como ya dije, no planificamos nada. Caímos en Buenos Aires con reserva de hotel para 3 noches. El resto, a lo que saliera.
Nos despertamos esa mañana del 7 de agosto, eufóricos, felices, excitados por la novedad y sorprendidos porque pese a la lejanía, nos sentíamos tan en casa.
Desayunamos en el hotel. Claro, como el desayuno está incluido en el precio, es obligatorio ponerse hasta el culo, haya hambre o no haya hambre. Eso es lo de menos.
Dicho y hecho. Hasta las trancas de tostadas con mermelada de durazno, tostadas con mermelada de damasco, tostadas con dulce de leche, tostadas con jamón york, tostadas con tostadas… más zumo de naranja, zumo de piña, zumo de vaca con café…
Vámonos a descubrir mundo! Y fuimos.
Ese día fuimos hacia Recoleta. Nos habían dicho que era un barrio muy bonito (evidente, vive la gente bien, ¿cómo no va a estar bonito?... hay que ver…).
Desde nuestro hotel, cerca del Obelisco, nos fuimos en el Tren de San Fernando (un ratito a pie y el otro andando) hacia Recoleta, plano en mano, cámara en bolsillo con cremallera (para evitar a los amantes de lo ajeno) y mochila a la espalda (yo no salgo sin mi Kit de Supervivencia).
Andamos, andamos, andamos, andamos, andamos…
Vimos un mercadillo en la plaza de Francia, creo que era… tal vez me equivoque de nombre, no lo recuerdo.
Exploramos el mercadillo, caminamos entre la gente, nos mezclamos entre los transeúntes… Era tarde, más de las dos de la tarde. Sí, habíamos desayunado a dos carrillos, pero sí, lo habíamos hecho muy temprano, y con lo que habíamos andado, ya estaban todas las calorías más que quemadas (estarían ya chamuscadas a mi parecer).
¿Dónde comemos? ¿Dónde hay un restaurante aquí?
Pese a que teníamos justo al lado una avenida pequeña llena de restaurantes y con un multi-cine delante, no nos habíamos percatado de ello, por lo que corríamos el grave riesgo de fenecer de inanición (o sea, empezar a comernos los mocos para tener algo que echarnos a la boca).
Vimos una pareja con un niño de unos 7 u 8 años… ¿les preguntamos? Y lo hicimos.
- Disculpen, ¿hay algún restaurante por aquí cerca?
- Sí… ¿españoles?
- Sí- gran sonrisa nuestra, gran sonrisa suya-, estamos de vacaciones acá.
- Oh! Bárbaro!!! ¿De dónde son?
- De Barcelona.
- Yo estuve una vez en el Puerto de Barcelona, qué espectaculaaaaaaaaar, me encantó…
Empezamos a hablar. Nos oyeron hablar dos palabras en catalán entre nosotros, y nos pidieron que les dijéramos cosas en catalán, que les sonaba re-lindo, que no entendían nada, pero que les parecía de lo más interesante que habláramos dos idiomas madres.
Que si esto, que si lo otro, que tal que cual Pascual…
Nos recomendaron el restaurante (La Caballeriza), nos recomendaron el vino (Malbec), nos recomendaron ver una película (Elsa&Fred), nos recomendaron la comida (bife de chorizo y asado de tira)… Y acabaron dándonos su e-mail (y nosotros les dimos los nuestros), diciéndonos que les escribiéramos desde un Locutorio para irles contando que tal nuestra aventura por Argentina.
Eran ya las tres o las tres y algo. Una hora en plena calle hablando con una pareja y su hijo, a los que acabábamos de conocer por haberles preguntado por algún restaurante de la zona. Me encantaba.
Nos despedimos con besos y pseudo-abrazos, nos recordaron que les escribiéramos y nos quedamos con una sonrisa estúpida en la cara como de niño al que los Reyes le han traído ese juguete tan ansiado.
La Caballeriza.
Bife de chorizo, asado de tira, malbec.
Diosssssssssssss, en mi vida he comido una carne tan rebuena!
Yo soy de comer poco, por naturaleza y desde pequeña, pero en Argentina, comía como una auténtica cerda, y tenía un hambre constante y voraz. MMM alucinaba en colores.
Salimos felices, contentos por la experiencia y por el vino. Los camareros en el restaurante eran un encanto. Toda la gente con la que habíamos tenido contacto había sido de lo más amable, algo a lo que no estábamos acostumbrados (desgraciadamente).
Nos dirigimos hacia el mercadillo otra vez.
Suena una guitarra eléctrica. Una batería. Parece que un bajo. ¿Música en directo? Sí. En plena plaza, en el césped, el INDIO CHAMÁN POWER TRÍO.
Qué buenos eran! Nos quedamos escuchándoles cerca de una hora y algo. Hasta que empezó a oscurecer.
Preguntamos a un hombre acompañado de su mujer dónde podíamos tomar un colectivo que nos llevara hacia el hotel.
- ¿Españoles?
- Sí –sonrisa-.
- ¿De dónde?
- De Barcelona.
- Ooooooh, me encanta Barcelona!! He estado algunas veces!! Las Ramblas, qué bello lugar!!!
Y bla bla bla bla… Otro tanto charlando con ese hombre, encantador, que acabó dándonos una tarjeta suya para que fuéramos a ver no sé qué.
Volvimos a la zona del hotel. Cenamos donde la noche anterior. Como en el otro restaurante, la gente era atentísima y un encanto.
Decidimos hacer caso a Lucio y Tete (la pareja del mediodía) e ir a ver la película (elegimos el Cine Metro -creo que ése era el nombre… está cerca del Teatro-).
La película nos gustó, pero el cine era de los que a mí me gustan, era de esos cines añejos, de una sala o dos, con acomodador, con tríptico a la entrada… Fue fantástico…
No sacamos ni una sola foto, pero sacamos conversaciones fantásticas en mitad de la calle con gente que no conocíamos de nada. No nos guardamos ninguna foto, pero guardamos el recuerdo de esa sensación maravillosa de estar arropado por la gente, y nos quedó una bonita amistad que mantenemos a base de e-mails desde aquél 7 de agosto de 2005.
Nos acostamos. Nos aguardaba el día 8 de agosto…
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12.1.07
El cambio climático
Pese a que quien os habla (escribe) no pertenece a la Comunidad Científica, la actual situación del mundo me ha llevado con su propia inercia a observar un fenómeno que se está dando en varios puntos del planeta y que afecta, entre otros, a los seres humanos.
Todos nos habremos percatado, en el hemisferio norte, de las elevadas temperaturas que se están dando en esta época del año, cuando la normalidad debería ser básicamente un clima más gélido, científicamente denominado UFDC (Un Frío Del Copón).
Las consecuencias de ello no son sólo que en el período de rebajas haya más ropa de abrigo donde elegir, ni que veamos a gente en la playa un domingo por la tarde de enero, sino que van mucho más allá en cuanto a su magnitud.
Las aves migratorias están modificando sus costumbres (casi las oigo diciendo ‘si hay que ir, se va; pero ir por ir es tontería…’), el deshielo de los polos está afectando al nivel del mar y a las corrientes marinas, el efecto invernadero está provocando desastres en las cosechas… y sobretodo, la gente SE ESTÁ PONIENDO MUY BURRA.
Este concepto puede chocar dicho así de entrada sin previo aviso ni explicación al respecto, pero el término científico con el que se conoce es ‘AUMENTO DEL ABURRAMIENTO HUMANO’ (Humanis Aburramentis Augmentatio, según los estándares de nomenclatura en latín).
¿En qué consiste el fenómeno?
De todos es conocido que con la llegada de la primavera la gente se pone burra. A saber, aumento del nivel hormonal, ligero descenso de la densidad de ropaje (lo cual tiene efectos inmediatos en el cerebro humano, ya que la información que se origina en la retina y se dirige al córtex cerebral en el avistamiento de individuos del sexo opuesto conlleva necesariamente el aumento del nivel hormonal y estrés sexual de los sujetos sometidos a estudios clínicos; datos demostrables en los documentos obrantes en la revista digital SCIENTIFICS STUDIES, el artículo relativo a 'Human Aburreishon Increase' -clic en las letras en el nombre de la revista o el artículo para ir al link de esta edición digital científica-), verborrea incontrolada relativa a la calificación física de los individuos (ejemplo: niñiaaaaaaaaaaaaaaaaa, tieneh loh ojoh como doh zarteneh, que me miras y me se fríen los buebos!!!)…
Así pues, el fenómeno tradicional del ‘ABURRAMIENTO HUMANO’ tiende a darse en el equinoccio de primavera (del 21 de marzo al 20 de junio aprox. en el hemisferio norte), y no en el solsticio de invierno (del 21 de diciembre al 20 de marzo aprox.). Sin embargo, y como decía antes, se están dando numerosos casos de ABURRAMIENTO fuera de estas fechas, lo cual hace pensar a la Comunidad Científica que ha surgido una mutación de esta alteración que provoca un incremento del ABURRAMIENTO anual normal, mutación a la que se ha llamado ‘AUMENTO DEL ABURRAMIENTO HUMANO’.
Diversos estudios realizados últimamente (Universidad de Yale –Connecticut, USA-, Universidad de Oxford –Oxford, Gran Bretaña-, Universidad de La Sorbonne –París, Francia- y Cursos CCC de Guitarra Española –Educación a Distancia, España-) han conseguido probar la relación de causalidad, o sea, un nexo causa-efecto, entre el calentamiento global del planeta y el calentamiento particular de algunos individuos.
Se desconocen aún las consecuencias que puede entrañar este fenómeno de nuevo surgimiento, por lo que se recomienda prudencia y mucho bromuro.
El riesgo de un aumento demográfico severo dada la alteración hormonal humana a causa del cambio climático y su influencia en los niveles normales de ABURRAMIENTO hace temer a la Comunidad Científica que pueda darse un fenómeno de superpoblación mundial que lleve al caos y obligue a adelantar la migración a Marte que la NASA tenía prevista para el S. XXIII.
Intentar frenar el ABURRAMIENTO HUMANO es imposible, ya que aún no se ha descubierto ningún método eficaz a parte del bromuro, y las reservas naturales de este compuesto comienzan ya a escasear.
Es imprescindible frenar el cambio climático a la mayor brevedad posible y poner fin al efecto invernadero de nuestro planeta, ya que de lo contrario, el AUMENTO DEL ABURRAMIENTO HUMANO nos hace peligrar como especie.
Desde aquí quiero pediros que dejéis el coche en casa, no uséis la motocicleta, utilizad combustibles renovables, reciclad tanto como os sea posible, ahorrad energía eléctrica, usad los transportes públicos en todos vuestros desplazamientos… Nuestro futuro está en peligro… Está en nuestras manos el evitar la proliferación del ‘AUMENTO DEL ABURRAMIENTO HUMANO’. Seamos responsables.
Nota: Se aconseja la visita a la revista científica mencionada. Contiene datos de gran interés.
Nota 2: Los comentarios del post anterior, están contestados ahí mismo. Si alguno todavía no lo está, lo estará en breve. Gracias!
Bla bla bla hecho por Akroon sobre las 22:43
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12.12.06
A la verita del fuego…
…Caso que sepas hacer fuego en condiciones, claro (que no es mi caso, razón por la que he vuelto con un aaaaaaaatchís –perdón- cof cof cof –perdón otra vez-, con un resfriado del puente transportista que nos hemos montado MMM y una servidora, y en el que hemos podido compartir un par de días con Arale, Peasho y los Tetes).
Bien es sabido por todos que la fama que tenemos los catalanes es de agarraos (useasedisir: tacaños)… nada más lejos de la realidad: lo que yo hago es ‘optimizar recursos’, que no es lo mismo.
Cuando miro la cuenta corriente que tenemos MMM y yo, me dan ganas de llorar (por lo que intento echarle un ojo lo menos posible, claro) así que, la previsión de gastos nos obliga a hacer rendir cada jeuro al máximo. Optimización de recursos, lo que yo te diga...
Por razones que ahora no vienen al caso y que no voy a extenderme en explicar, una parte de lo que en su momento debía ser nuestro hogar dulce hogar se halla empaquetado en lindas cajas de ‘Lejía Neutrex’ y similares, cuidadosa y pacientemente guardadas en el local de negocio de un buen amigo nuestro. Pero como no es nuestro estilo andar abusando de la bondad de la gente, y por otra parte, tampoco nos gusta tener a la vista nuestras cosas desperdigadas, decidimos llevar nuestra vida empaquetada y a la que ahora no se le da uso, a la casa que mi madre y mis tías tienen en un pueblecito de Castellón de la Plana, donde esta bloggera ha pasado sus veranos de infancia y semi-adolescencia, así como unas cuantas Navidades.
De este modo, decidimos convertirnos en unos transportistas amateurs en ratos libres, y para poder ser un buen Juan-Palomo-Yo-Me-Lo-Guiso-Yo-Me-Lo-Como, necesitamos:
1) Un puente larguito teniendo en cuenta la distancia a la que está el pueblo, la cantidad de cajas que cargar, y el trabajo que ello supone.
2) Una furgoneta o similar.
3) Ganas, muchas ganas… o en su defecto, necesidad, mucha necesidad.
4) Unos amigos que tengan la bondad de darte de comer cuando lo has tenido que preparar todo a última hora y ni siquiera te ha dado tiempo de comprar comida.
Pues bien, primer requisito: PUENTE LARGO. Conseguido. Justamente este iba fantástico, porque tanto MMM como yo nos lo podíamos montar. No pudimos tener la certeza hasta última hora, por cuestiones de trabajo. Y cuando digo última hora, es última hora… unas horas antes de irnos.
Segundo requisito: VEHÍCULO MOTORIZADO DE CARGA. Conseguido. A última hora, y vía internet, pero lo conseguimos!! Con lo pequeño que parecía por fuera, y lo grande que era por dentro! Los reyes del asfalto...!!
Tercer requisito: GANAS/NECESIDAD. Conseguido doblemente. Por una parte, por cambiar de aires (estas son las ganas), por otra parte, porque llevamos años cargando con nuestra vida en cajas de un lado para otro, y queríamos que el lugar donde se quedaran fuera uno del que no se tuvieran que mover (esta es la necesidad).
Cuarto requisito: AMIGOS QUE TE ECHEN ALGO AL PLATO. Conseguidísimo sobradamente. ¿Qué hubiera sido de nosotros sin Arale, Peasho y los Tetes? Probablemente o bien hubiéramos muerto de inanición, o bien nos hubiéramos echado al monte a comer raíces de cosas y matar animales a pedradas o pescar peces con un palo afilado… Afortunadamente todo lo que comimos venía previamente empaquetado o por cortesía de vecinos del pueblo.
Llegamos a nuestro destino el miércoles por la noche, a eso de la una y algo de la madrugada… y lo más sorprendente es que no nos perdimos por el camino… y no llevábamos GPS!! No me lo creo! Doblamos por donde debíamos doblar, tomamos los desvíos correctos, apuntamos bien hacia nuestro destino… increíble!!! Descargamos las cajas, subimos a casa, y a descansar.
El jueves, mientras yo salía de la ducha con una toalla enroscada en el pelo cual caracola de mar y otra envolviéndome el delicado y helado cuerpo en invierno que dios me ha dado (para bien o para mal, eso va a opiniones), me pareció oír unos ruidos que venían de fuera de la casa… unos golpes, según parecía, en la puerta… Mientras me secaba el pelo con el mini-secador de viaje (que bastante mala leche tiene para ser tan pequeño) me pareció oír otra vez golpes acompañados de una voz que gritaba no sé qué.
Cada vez los golpes eran más fuertes y estruendosos.
Le dije a MMM, ‘¿Estos golpes son en nuestra puerta?’ (desde el piso de arriba a veces se hace difícil de decir).
MMM contestó con un ‘Nu sé’, y le di otra vez al interruptor del secador.
Pero los golpes no cesaban, y ante el inminente peligro de derribo de la puerta y acecho de los vecinos por semejantes gritos, bajé como pude a la puerta de detrás de la casa, en la cocina, para ver si era allí o no dónde llamaban. Y sí, era en mi casa.
Pude reconocer una figura vestida con pantalones negros, y otra al lado, vestida de color más claro. Increpé: ‘Manifiéstate!!!’ (rollo Iker Jiménez)… jejejeje… No encontraba las llaves para poder abrir la puerta, y dije que fueran por la parte de abajo -la entrada principal- que les abría esa puerta. Cuando obtuve contestación, reconocí a los seres que se hallaban frente a mi puerta. En un inconfundible ‘Venga, petarda!! Que llevamos media hora llamando a la puerta, a ver si te instalas un timbre!!!!!!’, reconocí la voz de Arale. Di un bote de alegría… Y es que como en el pueblo no hay cobertura, lo más mejor para comunicarte es plantarte en la casa de la gente.
Abrí la puerta, recibí a Arale y a la Tata, muacks muacks, hostias qué ilusión, venga coño, arréglate de una vez que nos vamos no sé dónde, joer ya voy, que me habéis pillado saliendo de la ducha, que si hay pan por aquí, que si os esperamos en casa… bla bla bla, muacks muacks, hasta dentro de un rato.
Hicimos la cama a una velocidad vertiginosa a la par que me percataba de que me había olvidado todo el tabaco en Barcelona, lo cual es una grandísima putada cuando eres una adicta. Y venga, a comprar tabaco!
Mi intención era comprar algo de comer, pero la mirada que me echó Arale acompañada de la frase ‘No tardéis’, me dio escalofríos, y cuando vi la cola de la tienda, entendí que o compraba algo, o llegaba pronto, pero las dos cosas no. Y como no hay cobertura, no podía pedir el comodín de la llamada para tan importante decisión. No compré. Me planté junto con MMM en casa de Peasho y Arale con las manos vacías… qué morro, por dios! Menos mal que son buena gente y creo que aún no me odian… todo llegará…
Nos encaminamos hacia Olocau, con nuestra super-fragoneta de la muerte. Tenía instrucciones precisas: a la izquierda, pasado el puente, bla bla bla… Puerta de madera grande, con un tirador negro. Monovolumen aparcado en la calle. Ok.
Llegamos, aparcamos detrás del monovolumen. Tiene que ser éste. Yo no sé qué coche tienen los Tetes, pero no veo más monovolúmenes, así que mi convencimiento es pleno. Veo una puerta grande de madera con tirador negro. P’allí que voy, decidida a abrir la puerta (porque ya me habían dicho que me olvidara de llamar a puerta, que no oirían nada, que entrara directamente).
Intento abrir la puerta. No puedo. Le digo a MMM que lo intente él. No puede. Parece que está cerrado, pero el coche está en la calle, así que están en casa. Vuelvo a intentarlo, pero no hay manera.
Al final, después de vagar como almas en pena durante 20 minutos por el pueblo a ver si les vemos por la calle o algo, decidimos llamar al timbre de la casa que hay al lado de la que estamos intentando abrir. ‘Hola, buenas, mire, estamos buscando la casa de una pareja que viene desde Barcelona, pero no sabemos exactamente cuál es…’. La amable mujer dice ‘Sí, bueno, ¿cómo se llaman?’, y nosotros ‘Pues Peasho y Arale, y vienen con unos amigos, apodados los Tetes’… Al instante la mujer nos dice que no es la puerta a la que estamos llamando, sino la de enfrente. Nos acompaña hasta allí, y se cerciona de que podemos entrar y enfilamos bien en camino. Le damos las gracias (qué mujer más maja), y cruzamos el patio exterior y nos encaramamos por las escaleras.
‘Ye jeyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, aúpa, unos que suben! Uuuuuuuuuolaaaaaaa!’, y allí nos plantamos.
Pedaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaazo de barbacoa que nos metimos entre pecho y espalda. Una servidora se encargó de hacer el alioli, que parece que quedó correcto.
Ese jueves comimos como cerdos hasta no poder más, jugamos a cartas con Gatchán y Tete Hijo a una especie de juego que aún estoy por entender y en el que todo el rato perdí, nos jugamos la escandalosa cifra de 50 céntimos de jeuro al Bingo Casero, jugamos al Trivial para Jóvenes (y me di cuenta que lo mío es el Trivial para niños de P4), nos reímos, hicimos fotos, nos olvidamos de los problemas que habíamos dejado en la ciudad y nos sentamos a perrear por el comedor.
Después de todo eso, la cena, con otro tanto de comer a dos carrillos. Sobremesa de bla bla bla, juas juas juas, y hacia las 2 de la madrugada nos fuimos para casa… Claro, somos ese tipo de amigos pesados que no se van ni con agua caliente… Y si no, que os lo digan Arale y Peasho, que nos han tenido dos veces en su casa desde la cena hasta las 8 ó las 9 de la mañana… me sorprende que aún nos dirijan la palabra…
Mientras volvíamos a casa por una solitaria y muy oscura carretera, empecé a imaginarme esos cuentos de miedo que se cuentan de la muchacha que subes al coche y en una de las curvas te dice ‘cuidado, yo morí aquí’ (otra vez rollo Iker Jiménez), y cuando pasas la curva ya no está; o esas historia de ver gente que te saluda en medio del camino en esa negra noche en mitad de la carreta, y que cuando te acercas desaparece (Iker, siempre presente)… Evité decirle nada a MMM hasta llegar a un tramo más iluminado, porque una cosa es pensarlo, pero si lo llego a decir, directamente me da un jamacuco… pero no, no hubo chica muerta que subir al coche, ni ente extraño saludando a lo lejos… Menos mal…
Al día siguiente, quedamos después de desayunar en casa de Peasho y Arale, para irnos de excursión a Tronchón y Mirambel. Qué buenos son, esta peña que ha veniiiiiiiiido, qué buenos son que nos llevan de excursión.
El viernes tocaba comer y cenar en nuestra casa. Aunque las almas caritativas con que nos íbamos de excursión seguían poniendo la comida.
Nos hicimos más fotos, nos reímos otro tanto, y para casa de MMM-Akroon.
Comimos otra vez hasta no poder más (amenizando la velada con unos LP de Enrique y Ana –dándonos cuenta de lo viejos que nos hacemos cuando Gatchán y Tete Hijo fliparon en colores al ver ‘un cd tan grande y de color negro’-), dimos rienda suelta a nuestra ludopatía binguera, jugamos otra vez al Trivial (donde las chicas montamos equipo contra los chicos, empezamos con un pie nefasto, hicimos una remontada increíble, y ganamos con una dignidad encomiable), reímos otro tanto imitando a la niña de Shreck… y unas cuantas gilipolleces más.
Cenamos, y nos reímos otro tanto más, y nos dedicamos a rememorar nuestras épocas de infancia realizando trabajos manuales en papiroflexia, lo cual fue más complicado de lo que parecía porque nadie se acordaba de cómo se hacía un puto barco.
Les pedí a Arale y a la Tata que me hicieran números, para pagar nuestra parte de papeo (no era plan de ir de gorra), y en mitad de la cocina, se me pusieron a bailar como El Tricicle con la canción de Julio Iglesias, preguntándome segundos después ‘¿Te va bien este número, o te hacemos malabares?’. No hubo manera. Juro por dios que quería pagar mi parte, que soy pobre, pero digna… pero no hubo manera. Y no contentas con darnos de comer, encima, me dejaron comida en la nevera para el día siguiente. La Tata me dijo tímidamente y hasta sabiéndole mal ‘el tomate nos lo llevamos, que lo necesitamos para mañana, lo siento’… cagontóloquesemenea!!!! Faltaría más!! Si es que no tenían que dejarme nada en la nevera!!! Y tenían que decirme cuánto me tocaba poner!!!!! Acordamos zanjar el tema con una futura calçotada. GRACIAS A LAS DOS…
El sábado se iban las dos Familias Telerín, y nosotros nos quedábamos hasta el domingo. Pasamos el día tranquilitos, organizando cajas, recogiendo la casa, etc… Y por la noche, me puse pachucha. Pillé un resfriado del copón que me mantuvo inmovilizada en un sillón al lado del fuego y con una manta enroscada como una momia, con escalofríos y cara de imbécil.
Al día siguiente MMM se comió el viaje de vuelta. Empatados: yo el de ida, él el de vuelta. Realmente yo no hubiera podido conducir, estaba como una sopa…
Llegamos a Barcelona, devolvimos la furgo de alquiler, deshicimos la maleta y pese a que el viaje y el tema de las cajas fue algo pesado, después de un finde tan divertido nos dijimos: QUÉ BIEN SE ESTABA A LA VERA DEL FUEGO!!!!
… Que se repita…
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Momentos Inolvidables
7.8.06
qUé eS Lo qUe tÚ HaCEs cOn eL cUerPo hUmAno...!! (jAaaAaarrrlL!)
Bueno, creo que hoy ya estoy en condiciones de poder hablar con algo de coherencia... vamos, al menos la 'coherencia' de la que hago gala siempre, que no sé si es mucha, pero claro, es que todo es según del color del cristal con que se mira, para gustos los colores, las opiniones son como los culos que todos tenemos uno... al taaaaaaaaaaaajo, que me dispeeeeeerso...
Este sábado -en teoría antes de ayer, aunque la sensación física es que fue AYER-, tuvimos la cena de bloggeros con Arale, Peasho y Bego. MMM se apuntó al evento pese a no haber posteado (porque tener blog lo tiene... o sea, que registrado está, pero no ha posteado aún... a ver si se estira un día de estos!) (Veis?? Ya sé poner links en el post... si ejjjj keeee, ya lo digo yo que soy un talento desaprovechao!!).
Todo empezó sobre las algo y pico de la tarde... no me hagáis decir qué hora, que no guardo recuerdo de ello. La noche anterior, la del viernes, vino un amigo a casa para cenar con MMM y conmigo... total, que estuvimos de cháchara hasta las tantas y nos fuimos a dormir cuando casi salía el sol... Consecuencia inmediata: nos despertamos a las tantísimas. Hicimos la comida y evidentemente nos pusimos a perrear, o sea, siestear con babilla incluida en el sofá.
Le mandé sms a Bego, porque nosotros nos encargábamos de recogerla (mayómet·te por la prossimidá). Al cabo de un rato me llamó al móvil, quedamos en hora y sitio concreto y me percaté de que era tardísimo... claro, un trabajo de alicatado, chapa y pintura requiere su tiempo... más aún cuando la Naturaleza, que es así de cabrona, hace que te salgan dos mega granos (que no te salen desde hace meses y meses y meses y meses y meses) justo el día antes en el que tienes que concerte con una peña a la de momento solo has leído.
Rápido! Ducha, vestirse y arreglarse... básicamente al final se hizo lo que se pudo, y poco más... las pinturas de guerra, desengañaros, no hacen milagros... los granos se veían... no había nada que hacer... Solución: pensé yo, "me presento, y antes de que puedan reaccionar les digo 'y estos son mis dos granos... aún no les he puesto nombre, pero estoy en ello...'...", jajajajajaja. Total, y para ser sinceros, tampoco era tan escandaloso, y lo importante era conocer a la gente, no ir a un concurso de belleza. Además, nadie me miró como si fuera la niña del Exorcista, así que, pese a que me había quedado sin la medicación que hace que diga menos paridas, me pude relacionar con normalidad. :P
Recogimos a Bego sobre las 20'45. Habíamos quedado a las 21'30 en el área de servicio de la autopista. Salimos con tiempo porque yo me conozco, y sé que me oriento como el culo y que me pierdo muchas veces... y MMM comparte ese afán por perdernos... total, que mejor salir con antelación suficiente por si hay que afrontar eventualidades...
Sorprendentemente, llegamos a la primera, sin perdernos, sin vicisitudes... ná de ná... como unos campeones! Tan campeones que a las 21'05 ya estábamos en el punto de encuentro. Pos ná, a esperar miaja! Aprovechamos para tomar algo y charlar un poco.
Se acerca un coche oscuro... no veo batas blancas... bien, no han venido a buscarme los señores de blanco... Salen, por cómo nos habíamos descrito, dos sujetos que intuyo pueden ser Arale y Peasho. Nos miramos de lejos... saludito con la mano... contestan al saludito... pues deben ser!! Poooooo zi!
Tenía aún esa pequeña sensación de 'a ver cómo son, a ver qué voz, a ver si nos caemos bien en persona'... Supongo que es normal, porque no tengo experiencias bloggeras previas al respecto, y tenía ganas de que el buen rollo en el blog fuera igual en persona...
Sorprendentemente, nada se me hizo raro... bueno, a lo mejor el primer nano-segundo... pasado ese breve espacio de tiempo, todo era... cómo decirlo... natural?? Sí, debe ser esa la palabra...
Cambió el sitio previsto para cenar por las inclemencias del tiempo y el peligro para nuestros vehículos y nuestras vidas. Parece que el sitio dónde íbamos a ir estaba en serio peligro de inundación por posibles lluvias... y la verdad, ahora que he pasado la ITV y con la pasta que me ha costado, el coche tiene que durar (bueno, y mi vida de paso también!!).
Total, que acabamos en un Chino Cudeiro, comiendo tropecientos mil platos del menú para 5 en una mesa para 4... los platos ni cabían, las bocas no daban abasto... Destacable el momento 'detalle para las señoras' cuando se nos acerca una niña chinita renacuaja renacuaja para darnos un fantabuloso pai-pai... Pregunta lanzada al aire: si era regalo para las mujeres, ¿por qué la niña se dirigió sospechosamente hacia MMM para darle un pai-pai??? Iba con barba de un día... estoy empezando a sospechar...
Estuvimos hablando y hablando hasta que uno de los camareros se puso en posición de la Patada de la Grulla y entendimos que el momento poner sela pulir sela en el restaurante tocaba a su fin, y mejor nos íbamos a otro sitio. Arale y Peasho propusieron ir a su casa. Nos apuntamos todos.
Llegamos a su casa sobre las 2 de la madrugada, hora en la que generalmente la gente decente suele irse de casa de los demás para emigrar a la suya... pero yo jamás dije que MMM y yo fuéramos decentes, así que, nos apoltronamos en el peassso de sofánnn de casita de Arale y Peasho y cascamos por los codos!
Como quien no quiere la cosa, vimos que empezaban a despuntar los destellos del alba (qué poético, verdad??), y Arale nos ofreció desayuno... tomaaaaaaaaaa! Pero qué de puuuuuuuuuta madreeeeeeee! La verdad, yo estaba de tan buen rollo que me sabía mal molestar y me sabía mal acabar... desayunamos chocolatito con guarreridas chachipirulijuanpelotilla. Ahí estábamos, los 5, ñam ñam ñam ñam... Deberían ser las 7 de la mañana...
Os preguntaréis '¿cómo aguantaron?'... mirad, os dejo un documento gráfico...
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Soy asín
16.7.06
RESULTADOS DE LAS ELECCIONES AKROON JULIO 2006
Hoy, domingo 16 de julio de 2006 a las 00'00 hs., se cierra el período de votaciones de las Elecciones Akroon Julio 2006.
Ante todo, gracias a todos los con-bloggeros que habéis ejercido vuestro derecho de voto en estas elecciones: sin vosotros, esto no hubiera sido posible (más que evidente, no?).
Paso a publicar los resultados electorales:
RECUENTO DE VOTOS E INFORMACIÓN ELECTORAL:
- Porcentaje de votantes: 80%. El porcentaje ha sido calculado tras numerosos sondeos de opinión, operaciones matemáticas avanzadas (con sus logaritmos, sus algoritmos y todas esas cosas que tiene la ciencia matemática...), con lo cual su rigor es cuasi-absoluto.
- Votos escrutados: 100% (os he contado a todos uno a uno, lápiz y papel en mano, y habiendo recontado los votos numerosas veces).
- Resultados Definitivos:
- Tema CSI: 4 votos
- Tema Argentina: 3 votos
- Tema Coca-cola: 1 voto
- Tema Automóvil: 1 voto
- Incidencias Varias:
- 1 Voto en colores variados
- 1 Mascota musical abrazable
TEMA GANADOR: CSI
- Total de Sugerencias Recogidas:
- Cómo los blogs me influyen negativamente. Propuesto por el Sr. Dammy. Se acepta definitivamente la sugerencia en su totalidad, sin ninguna enmienda ni parcial ni a la totalidad. Se realizará post al respecto (post autónomo o como parte de otro).
- La triste vida de las conservas de calamares en salsa (y todas las cuestiones planteadas al respecto -TODAS- así como subtemas incluídos y mencionados). Propuesto por la Srta. Arale. Se acepta definitivamente la sugerencia en su totalidad, sin ninguna enmienda ni parcial ni a la totalidad. Se realizará post al respecto (post autónomo o como parte de otro).
VALORACIÓN DE LOS RESULTADOS POR LA PRESIDENTA AKROON:
Como Presidenta de Mi Blog, anuncio el próximo post del tema elegido democráticamente por los con-bloggeros. Así pues, la aplicación práctica a la vida diaria de los conceptos desarrollados en el CSI será contemplado en breve en este espacio.
A pesar de ello, y teniendo en cuenta que el segundo tema más votado ha estado a un solo voto de ganar (y como bien apuntó uno de los votantes -que no digo nombres porque el voto es anónimo... claaaaaaro, claro...-, tarde o temprano iba a caer...), también se efectuará post sobre la tercera entrega del viaje a la Argentina, aunque en un período de tiempo indefinido.
La coca-cola en el desayuno y el coche han sido dos temas minoritarios, pero como Presidenta, creo que no pueden despreciarse las minorías y mucho menos no tenerlas en cuenta. Así pues, y habiéndome consultado previamente a mí misma, pongo de manifiesto que se harán al menos, breves referencias a ambos temas para poder dar respuesta a las minorías que han mostrado su interés en ello.
Tal y como prometí en mi campaña, todas las sugerencias recibidas (bueno, las dos sugerencias... pero valen por 1000!) serán contempladas como tema de post. Dependiendo de lo qué mi coco dé de sí, o bien serán un post en si mismo, o serán parte de otro post. Sea como sea, y como yo cumplo mis promesas, serán tema de ida de olla bien total, bien parcial.
Respecto de las incidencias electorales, cabe destacar el voto multicolor de una con-bloggera, y el ofrecimiento como mascota musical abrazable de otro con-bloggero. En relación al voto de colores, y después de someterlo a consideración conmigo misma, se le otorga el valor que tiene: mucho. Traducido a resultados electorales: una pizca de color en las elecciones, lo cual siempre viene bien. No se anula el voto, ni tampoco se aplica al recuento... simplemente (que no es poco) ES... En relación a la mascota musical abrazable, también de notorio valor, he decidido que quien precise abrazar a una mascota que a su vez emita música, me lo haga saber, y por turnos, se irá abrazando a la susodicha mascota. Tampoco se anula la propuesta, ni se aplica al recuento... también, simplemente (que no es poco) ES...
Dicho todo esto, os comunico que el próximo tema de post será el elegido democráticamente en estas elecciones, agradeciendo a la vez todos los votos emitidos, las propuestas realizadas, y las rarezas vertidas.
(Ahora es cuando se oyen los aplausos de la clausura del acto de valoración electoral, yo lanzo besos a todos los con-bloggeros y sale la carta de ajuste).
(Estoy en mi despacho de Presidenta y me digo: 'Esto de postear sobre el CSI va a ser más chungo que el tema de los ácaros... ¿¿¿¿cómo se me ocurrió proponer semejante parida???? Pero ahora no puedes defraudar al electorado... Las promesas se cumplen, no hay más... Habrá que darle al coco para que salga algo digno... Mis con-bloggeros lo merecen...).
Un beso a todoooos!
Bla bla bla hecho por Akroon sobre las 00:46
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11.7.06
Convocatoria de Elecciones
Estimadas y estimados conciudadanos del mundo (o con-bloggeros, con-visitantes y con-personas que caigáis en mi humilde casa virtual);
Bla bla bla hecho por Akroon sobre las 21:00
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13.6.06
Mi Buenos Aires querido... CAPÍTULO 2º
Sí, porque no vencí yo a la Argentina, no vencí yo a Buenos Aires… me venció ella a mí, y yo me dejé, sumisa, obediente, anonadada, dócil, encantada… Me venció de por vida.
Aterrizaje en la Argentina
Embarque en Barajas. Ahí me había quedado en el post anterior.
No nos toca ventanilla. Es una lástima, pero sobreviviré. Al menos, a pesar de estar en zona pasillo, estoy en un extremo, así que no tengo que pedir permiso para levantarme. Ya es algo. Es horrible cuando tienes a una señora de mediana edad invadiendo tu espacio vital irremediablemente, se queda dormida, ronca y tú tienes ganas de ir al baño, ir a por algo de comer, a por algo de beber… Estás aprisionada, ahí, al lado de una extraña que te ronca al oído y que no te deja salir de ese breve espacio en el que estás. A la vuelta sí me pasó eso (incluida la señora que roncaba, se dormía y a la que tenía que despertar para levantarme), y al final, por necesidad, confraternizas con quien sea porque ya se sabe eso de que el roce hace el cariño.
Me sitúo otra vez… Embarcamos en Barajas.
Despegamos. En ruta. 12 horas de vuelo nos esperan. Las expectativas cinematográficas del avión son pésimas, y el hilo musical horrible. Sacamos el mp3 con el jag para poder conectar 2 auriculares. Pasa un rato.
El mp3 ya nos cansa, ya me cansa. Empiezo a aburrirme y a querer llegar a mi destino, y cómo no, me entra hambre del puro aburrimiento.
Estoy eufórica, estoy yéndome lejos, a otro continente, a conocer otra gente, otros lugares que nada tienen que ver conmigo, a otra gente que quizá tenga que ver conmigo o quizá no, a olvidarme de mi vida durante un tiempo. A olvidarme de mí dentro de mi vida durante un tiempo. Necesito unas vacaciones de mi realidad, un tiempo out, y me lo voy a tomar. A 10.000 km. de casa no hay nada tan urgente que no pueda esperar, sobretodo porque no puedo volver: mi boleto es cerrado y no admite cambios en las fechas.
Sigo aburriéndome pese a que intento ver una de las películas (es infumable, no puedo con ella), y dormir es tarea complicada. Hambre. Tengo hambre, un hambre voraz. No llega el momento en que traigan la cena, o el almuerzo, o lo que fuera.
Oigo trastear en la parte trasera del avión: ¿será comida?
Para resumir: trajeron la comida, comí, hablamos, medio dormitamos, comí otra vez (fui a por sándwiches y después le mandé a él a por más, y a pedir cacahuetes, y gaseosas… ¡lo que fuera!), más mp3, más dormitar, más hablar, no hay más que comer… Anuncian el aterrizaje.
Ya está. Llevo 6 meses imaginando este momento, y este momento está llegando. Tengo esa sensación de estar a punto de conseguir aquello que uno lleva tiempo deseando, imaginando, figurando… y tengo la plena certeza de que mis expectativas no se verán frustradas (no sé por qué, pero me siento así... Raro, ¿verdad?).
Aterrizamos y curiosamente nos hacen esperar unos minutos por algo referente a una desinfección de no sé qué (yo pensé “por mí no será, esta mañana en el hotel, me duché, estoy absolutamente desinfectada”). Nos reparten unos formularios que hay que rellenar y entregar antes de ir a por el equipaje. Los rellenamos. Tengo mi pasaporte listo para que estampen en él el sello. Estoy pensando que abrazaré a quién me lo ponga, pero después desecho la idea. A lo peor me toman por loca y me encierran, ¡y no peleé tanto para luego acabar en el loquero!
Hay que hacer cola, largo tiempo. Esperamos. Avanzamos. Esperamos. Avanzamos. Esperamos. Avanzamos. “¡Siguente!”. ¡¡Vamos!!
Revisan mis papeles, mi pasaporte, y voilà, ¡ya tengo mi visa!
Hay que cambiar moneda. Antes del vuelo no hemos podido, solo nos daban dólares. Necesitamos pesos. Está todo nuestro equipaje en la cinta. Menos mal.
Hay que tomar un remís. Ya nos dijeron que mejor no tomar un taxi, por si acaso nos dieran un paseo turístico innecesario (ese es un mal común en todas partes). El aeropuerto Ministro Pistarini de Ezeiza está a unos 35 km. de la ciudad, y hay un colectivo (creo recordar, tal vez eran dos) que realizan el trayecto, pero es tarde, está a punto de salir el último y estamos cansados.
Localizamos un stand de remises. Lo mejor de esta idea, que yo desconocía, es que se paga por el trayecto, tarde lo que tarde, con lo cual, si hay atascos, no sufres por lo que te va a costar…
$70. Al cambio, unos 23 €. Ok.
El remisero coloca el equipaje, y me abre la puerta. Yo, siendo mujer independiente y medianamente culta no acostumbrada a que los taxis me tengan estas atenciones, cuando él está abriendo la puerta de la izquierda, estoy entrando por la de la derecha, que previamente he abierto yo solita. Al sentarme le pido disculpas (realmente no me di cuenta de la deferencia… me siento como una imbécil) y le comento que no suelen abrirme la puerta cuando tomo un taxi (a no ser que lo haga mi marido). Ya se sabe, la falta de costumbre.
Bip, bip, bip. Un sms. “%&$*@# le desea una feliz estancia”. Había activado el roaming, y me notificaban que ya había antenita para comunicarme. Aún conservo ese sms, y de vez en cuando hasta lo releo para recordar mi llegada a la Argentina.
No tardamos demasiado en llegar a la Capital Federal.
He reservado el hotel por internet, al igual que los boletos, y no tengo la más menor idea de si he elegido un barrio normal o si es zona peligrosa. Le pregunto al remisero. Me dice “sí, bueeeeeno, no está mal”. Mmmmm, ¿a ver si la cagué? No le veo convencido.
Miro ávida la ciudad por la ventanilla del coche, como queriendo grabar en el cerebro para siempre todas las imágenes que percibe mi retina. Todo es nuevo, pero a la vez, me es familiar. Es una de esas cosas que tiene Buenos Aires: me recibió y me sentí suya. Lo soy. Lo seré… siempre…
Llegamos al hotel. Ni bueno, ni malo. Ni cochambroso, ni lujoso. Ni céntrico, ni alejado. Correcto. No tengo queja, al menos de entrada.
Hacemos el check-in, nos muestran nuestra habitación y dejamos el equipaje. Hemos decidido no sacar la ropa de dentro, ni desmontar demasiadas cosas. Estaremos dos días acá, dos días allá, tres días en otro lugar, tres más en otro, cuatro en otro, luego dos otros… NO tenemos sitio fijo para demasiados días seguidos. No vale la pena perder el tiempo en doblar ropa, desdoblarla, colgarla y descolgarla…
En realidad llegamos a la Argentina con los pasajes del avión y dos noches en la Capital Federal: los 21 días restantes serán pura aventura… No sabemos dónde estaremos ni qué haremos al tercer día. Tenemos un plan mental, pero decidimos que tal vez conozcamos a alguien allá que nos diga que estaría bueno visitar algún lugar que no teníamos previsto. Si tenemos reserva, no puede improvisarse, y queremos improvisar al máximo.
Llamamos por teléfono para decir que hemos llegado bien y que ya nos comunicaremos. Hasta luego. Acabo de llegar, ahora no pienso en regresar.
¿Qué hacemos? No hay hambre (no me extraña, comí durante gran parte del vuelo). Es sábado noche, estamos en Buenos Aires, y sí, llevamos 12 horas de avión encima, el traslado al hotel, el check-in y todo eso, pero es sábado noche y estamos en Buenos Aires: ¡Salgamos! Y salimos.
Tomamos no sé qué calle, avanzamos no sé cuántas cuadras, cruzamos un parque y… Avenida 9 de Julio: EL OBELISCO. Luces por todas partes, tráfico… Me siento en casa. Es la sensación que tengo, me siento en casa. No estoy de paso, no me miran como a un bicho raro. Estoy en casa.
Cruzamos 9 de Julio. Avenida Corrientes.
Gente, gente, gente… Librerías abiertas a las 11 de la noche, abiertas a las 12 de la noche, abiertas a la 1 de la madrugada, espectáculos de teatro, musicales, salas de cine, restaurantes en los que cenar hasta altas horas de la madrugada. Más librerías. Más gente, mucha gente. Y nos disolvemos entre ellos, nos mezclamos, les seguimos, nos dejamos llevar, les escuchamos y nos sonreímos, nos saludan y les saludamos… Nos confundimos entre ellos. Estoy en casa…
Bla bla bla hecho por Akroon sobre las 19:02
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9.6.06
Mi Buenos Aires querido… CAPÍTULO 1º
Pronto hará un año que dejé un pedacito de mi corazón a 10.000 km de acá… Y me añoro lo mismo que si recién hubiera marchado de algún sitio donde pasé una feliz infancia, una divertidísima adolescencia o una interesante e intesa adultez.
Mi Buenos Aires querido…
Llegué a la Capital Federal una noche de sábado de Agosto, a las 9 y algo hora argentina (sobre las 2 de la madrugada hora española), después de 12 horas de viaje que más tarde ya contaré… o tal vez no.
Había estado batallando por ese vuelo hasta el último momento: ahora era tiempo de recoger los frutos de mi esfuerzo.
15 días antes...:
Southern Winds, según me dijo el pibe que me llamó para avisarme que a lo peor no me iba a la Argentina por falta de vuelo, había quebrado (quilombos de tráfico de coca en valijas diplomáticas, según pude leer al saber la noticia), y mi boleto –ya pagado, desde el mes de Febrero- se había cancelado. ¡Esto era una evidencia! Si la compañía que operaba el vuelo estaba quebrada, cómo recarajo iba a poder volar! Estaban intentando ubicar a los pasajeros en vuelos de Iberia (¡qué horror! Pero mejor eso que nada).
Le dije al chico que no podía hacerme eso, que me tenía que ir para la Argentina, que no me podía dejar en la estacada a dos semanas de irme. Él me dijo que en el peor de los casos, me devolverían el dinero. Bien, ya es algo, y al menos no perdería la plata, tal y como les había pasado a muchos otros pasajeros. Pero eso no me consolaba. Yo me iba para la Argentina. Me iba. Con vuelo, a nado, en zodiac… me daba exactamente igual, pero yo me iba. Me iba. Repito, me iba. Le pedí (le ronroneé, le increpé y le exigí, le rogué y le supliqué... para ser más exactos) que no me dejara en España, que llevaba 6 meses planeando irme, y que ahora no me podía decir que me quedaba.
Más adelante ya os contaré que esto de planear es una mera expresión: solo planeé irme. El tiempo que estuvimos fue totalmente improvisado sobre la marcha.
Después de la llamada, me puse en contacto con Air Europa, que era la compañía con la que había contratado los vuelos y sus escalas, según me contaron en la ciber-agencia de viajes. Eran 12 horas de vuelo desde Madrid, pero antes tenía que hacer dos altos en el camino: Barcelona-Mallorca y Mallorca-Madrid. Al regreso, otro tanto de lo mismo.
Me importaba un carajo tener que hacer dos transbordos, esperar horas en Son Sant Joan, en Barajas… lo que quería era irme, irme, irme, irme.
Llamé incesantemente durante diez días –cada día, cada día, cada día- a la operadora de Air Europa y al de la ciber-agencia de viajes, para informarme del estado de confirmación de mis boletos de Iberia. Creo que al final, de tanto insistir, me los dieron para que me callara.
Día D, Hora H: ¡Por fin!
Los nervios de un viaje jamás me dejan dormir tranquila. Espero con tanta ansia que se me quedan los ojos como platos. Lo bueno es que después parte del vuelo me la paso dormitando. Bueno, dormitando y comiendo. Soy de poco comer, pero en los vuelos me aburro tanto que tengo hambre a todas horas: cacahuetes, sándwiches… ¡lo que sea!
4 horas antes del despegue ya estábamos en el aeropuerto. Sí, sí, ya sé, muy pronto… Pero me advirtieron que lo hiciera así… A mí, ni el más escandaloso overbooking iba a impedirme llegar esa noche de sábado a Buenos Aires…
Barcelona… Mallorca… Espera, espera... compra algo de comer... Paga... Me devolvieron de más, me lo metí en el bolsillo, y callé... Embarcar otra vez...
Mallorca… Madrid… ¿Dónde mierda está mi valija pequeña? ¡¡¡Aún no llegué a mi destino y ya me la perdieron!!! Ya me están jodiendo el viaje… Insto la reclamación. Me dan un número de incidencia y un número de teléfono al que poder llamar hasta la 1 de la madrugada. Llamo, llamo, llamo... ¿y mi valija? Nada... Sin noticias desde el frente. Buscar el transporte que nos lleve al hotel para pasar la noche hasta el vuelo de mañana hacia Buenos Aires.
Noche en Madrid. Hotel. Llamo... ¿y mi valija? Nada... Sigo llamando. Me desespero. Me calmo. Me enfado. Me vuelvo a calmar. Me vuelvo a desesperar. Pienso en tomar drogas tranquilizantes. Abandono la idea. Me calmo. Vamos a cenar. Me llaman: ¡apareció mi valija! A veces creo que dios existe… Siempre estuvo en Barajas, pero le faltaba no sé qué identificativo. Da igual, ahora ya no me importa. Se dejó de joder el principio de mi viaje. Ya tengo mis camisetas para el invierno argentino.
Dormimos.
4 horas antes del vuelo, estamos en Barajas para facturar.
Caos, caos, caos, caos, caos. Gente yendo y viniendo. Niños llorando, niños gritando, niños comiendo. Gente yendo. Gente viniendo. Caos, y algo más de caos. Cola interminable para facturar.
Pero no van a poder conmigo. Dije que me iba. Me iré. Me voy. Facturamos. ¡Ya está!
Desayunamos no recuerdo qué, al menos para pasar las 2 horas y algo que nos quedan de espera.
Más caos… ¿Dónde vamos? ¿Cuál es la puerta de embarque? ¡Esa!
Embarcamos.
Lo conseguí. Lo conseguimos… La Argentina me espera…
Bla bla bla hecho por Akroon sobre las 01:33
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